rauloscar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo pernocté
en las praderas intangibles
de tu cuerpo.
Vi el despertar de tus alas
entregadas al vicio de caracolas
jugando en el abismo
disfruté
la perpetuidad de tus ojos
madurando colores.
Fui el viajero de tu sangre
en los gemidos acuosos,
en tu dialecto obsceno
en tu absorción del tiempo.
Esculpí la realidad de mis manos
en la comisura de tu carne
y detuve mis rumbos solitarios.
Así,
en la diáfana estructura de tu ser,
mis sales de ensueño.
en las praderas intangibles
de tu cuerpo.
Vi el despertar de tus alas
entregadas al vicio de caracolas
jugando en el abismo
disfruté
la perpetuidad de tus ojos
madurando colores.
Fui el viajero de tu sangre
en los gemidos acuosos,
en tu dialecto obsceno
en tu absorción del tiempo.
Esculpí la realidad de mis manos
en la comisura de tu carne
y detuve mis rumbos solitarios.
Así,
en la diáfana estructura de tu ser,
mis sales de ensueño.
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