Von Lioncourt
Poeta recién llegado
¿Pensar en tí? ¿Para qué hacerlo?
si tú estas ya tan lejos, que no eres más que un reflejo de sombra.
Te entregué mi alma, mi espíritu y mi cuerpo,
y tú los despreciaste y me humillaste.
Me elevaste a los cielos más altos y de un golpe
me tiraste al más profundo infierno;
me diste sólo ilusiones, y ahora mi mundo es inframundo.
Te ofrecí todo mi amor, sin pedirte nada a cambio...
y nada fue lo que me diste, ni siquiera tu mirada.
Ahora he cambiado, mi vida está en las sombras,
donde no puedes verme, donde puedo hacerte daño.
Ahora me deseas, pero es un poco tarde,
ya no me interesa, ser tu amiga o tu amante.
Te prometo dolor, para alegrar mi corazón,
y sufrimiento culpable, sin piedad ni compasión.
Peligro asesino corres, y ahora río de tí,
de haberte amado a tí, y de haber pensado en tí.
Tiempo desperdiciado, tiempo arruinado,
pero ya tengo toda la eternidad.
Ahora te humillas ante mí, te arrastras y suplicas piedad,
pero no la tendrás; te hice una promesa y aquí está;
vive si es que puedes, o muere si prefieres.
Ahora me amas y me necesitas; estás condenado
a esta prisión, sin salida y sin final.
Olvida tu vida y quien eres, o enloquece eternamente;
no me importa lo que quieres, no me importa si te pierdes.
Esta vez es para siempre...
si tú estas ya tan lejos, que no eres más que un reflejo de sombra.
Te entregué mi alma, mi espíritu y mi cuerpo,
y tú los despreciaste y me humillaste.
Me elevaste a los cielos más altos y de un golpe
me tiraste al más profundo infierno;
me diste sólo ilusiones, y ahora mi mundo es inframundo.
Te ofrecí todo mi amor, sin pedirte nada a cambio...
y nada fue lo que me diste, ni siquiera tu mirada.
Ahora he cambiado, mi vida está en las sombras,
donde no puedes verme, donde puedo hacerte daño.
Ahora me deseas, pero es un poco tarde,
ya no me interesa, ser tu amiga o tu amante.
Te prometo dolor, para alegrar mi corazón,
y sufrimiento culpable, sin piedad ni compasión.
Peligro asesino corres, y ahora río de tí,
de haberte amado a tí, y de haber pensado en tí.
Tiempo desperdiciado, tiempo arruinado,
pero ya tengo toda la eternidad.
Ahora te humillas ante mí, te arrastras y suplicas piedad,
pero no la tendrás; te hice una promesa y aquí está;
vive si es que puedes, o muere si prefieres.
Ahora me amas y me necesitas; estás condenado
a esta prisión, sin salida y sin final.
Olvida tu vida y quien eres, o enloquece eternamente;
no me importa lo que quieres, no me importa si te pierdes.
Esta vez es para siempre...
::
::