il_duende
Poeta recién llegado
Encendida en un racimo
de frescos sueños amparados,
de leche hilvanada,
de enjutas miradas perdidas
¡ah, callada y dulce,
me encuentras, mujer!
Volveré a recorrer tus pasos,
tus mariposas, manos inocentes
tus juguetones sueños abrazados,
en un golpe de cristal y gorriones.
Enredando calles,
arrastrando puentes,
resistiendo lechos,
masticando vientos...
¡Ah, mujer, del beso y el pan!
del niño arrullado
¡ay, sí!
Arrullado en tus sueños abrazantes,
en tus cantos de suspiros calientes
en tus sonrisas apuradas,
derretidas escaleras subiendo,
en el tiempo,
en la fracción de un hálito trémulo.
Volveré a dormir en tu calma,
en tu cándida niñez suspendida.
¿Volverá la rosa a colgar del tiempo sus espinas?
¿Volveré a beber la luna en tus ojos suplicantes?
Calla mujer, aún llevo enredado tu beso
en la cuenca de mi pecho desnudo.
Como la gota de rocío abrazada,
ebria a caído mi alma rendida
al pétalo del lirio del alba,
de tus aromas maduros sobre la fontana.
Mientras abrazo con mis labios tu sonrisa
en las avenidas barridas por el viento de hojas secas,
irás recorriendo amaneceres salinos,
y te seguirán los muelles en las calles.
Te mirarás a través de mis ojos,
te encontrarás de belleza temblando,
¡ah, mujer, callada y herida!
¡Ay, sinónimo de viento!
de canto,
de tanto y tanto,
tanto incierto sueño.
Mujer, amanecida en el incienso
de tu esencia descubierta,
de tu niñez desnuda.
¡Ay, si temblabas de muerte!
de alargadas pesadillas insólitas,
de estatuas de sal y azufre.
Vuelve a mis manos
envuelta en tu desnudez exquisita,
al imperio del juego y la magia,
del río y el sauce,
de la noche y el aire,
del cristal y el vino de tu aliento.
El monasterio de la playa recorrerás
con las gaviotas ebrias de mar,
con tu amor que corre como un niño,
de iglesias sumergidas rozando las naves
en un abrir
de extremidades,
sobre un lecho
de flores
y lagunas.
Caerá...
de bálsamos de alhelíes una cascada:
¡de la maldición y el tiempo desnúdate!
Por la mañana te despertó un soplo de ábrego,
al perfume y al encanto ha volado tus cabellos,
consumió los dedos de tus pies una gasa de besos,
¡ah, mujer, completa y madura!
Sueño de uvas y naranjas
vértigo de aire y seno...
¡ay, mujer!
...No.
de frescos sueños amparados,
de leche hilvanada,
de enjutas miradas perdidas
¡ah, callada y dulce,
me encuentras, mujer!
Volveré a recorrer tus pasos,
tus mariposas, manos inocentes
tus juguetones sueños abrazados,
en un golpe de cristal y gorriones.
Enredando calles,
arrastrando puentes,
resistiendo lechos,
masticando vientos...
¡Ah, mujer, del beso y el pan!
del niño arrullado
¡ay, sí!
Arrullado en tus sueños abrazantes,
en tus cantos de suspiros calientes
en tus sonrisas apuradas,
derretidas escaleras subiendo,
en el tiempo,
en la fracción de un hálito trémulo.
Volveré a dormir en tu calma,
en tu cándida niñez suspendida.
¿Volverá la rosa a colgar del tiempo sus espinas?
¿Volveré a beber la luna en tus ojos suplicantes?
Calla mujer, aún llevo enredado tu beso
en la cuenca de mi pecho desnudo.
Como la gota de rocío abrazada,
ebria a caído mi alma rendida
al pétalo del lirio del alba,
de tus aromas maduros sobre la fontana.
Mientras abrazo con mis labios tu sonrisa
en las avenidas barridas por el viento de hojas secas,
irás recorriendo amaneceres salinos,
y te seguirán los muelles en las calles.
Te mirarás a través de mis ojos,
te encontrarás de belleza temblando,
¡ah, mujer, callada y herida!
¡Ay, sinónimo de viento!
de canto,
de tanto y tanto,
tanto incierto sueño.
Mujer, amanecida en el incienso
de tu esencia descubierta,
de tu niñez desnuda.
¡Ay, si temblabas de muerte!
de alargadas pesadillas insólitas,
de estatuas de sal y azufre.
Vuelve a mis manos
envuelta en tu desnudez exquisita,
al imperio del juego y la magia,
del río y el sauce,
de la noche y el aire,
del cristal y el vino de tu aliento.
El monasterio de la playa recorrerás
con las gaviotas ebrias de mar,
con tu amor que corre como un niño,
de iglesias sumergidas rozando las naves
en un abrir
de extremidades,
sobre un lecho
de flores
y lagunas.
Caerá...
de bálsamos de alhelíes una cascada:
¡de la maldición y el tiempo desnúdate!
Por la mañana te despertó un soplo de ábrego,
al perfume y al encanto ha volado tus cabellos,
consumió los dedos de tus pies una gasa de besos,
¡ah, mujer, completa y madura!
Sueño de uvas y naranjas
vértigo de aire y seno...
¡ay, mujer!
...No.
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