Yolanda Roman
Poeta recién llegado
Me viste la ignorancia del nacimiento de una oruga,
la falta de paciencia en onduladas en la arena,
necesito un antídoto contra el infierno, me ahoga,
es una cata tumba de mis fuerzas, lanzadas en llanto.
Tengo por espina el dolor destripando el vientre,
no se controla, presiona su fanatismo con placer
mi lengua se sostiene en la decadencia del gusto;
La vertiente de sangre en el ulular del alma.
El reflejo inerte de una ilusión tronchada,
una babel dando amparo a la demencia del yo,
cuando todo se priva de ser egoísta, ¡ay de mi!
me sale de la boca la hiel y del costado la maldición...
Amarga maldición que persigue sin descanso la calma,
corrompe sin piedad, cercenar como cáncer mis senos,
poniendo en mi boca la palabra piedad ante el miedo,
una naturaleza humana conjugándose en sepia.
¿Será que tengo deudas en vidas pasadas?
Un abandono del yo en cuatro paredes de espejismo
¿Acaso se preñó mis manos de miserias ajenas?
Se inundó el alma de reproches en la reencarnación.
Mirando hacia donde la fe se dibuja en el crepúsculo
buscando rellenar mi alforja de alpiste, sueños y fuerzas,
¿Quién me arrulla con brazos de mar en calma?
Tengo sed, quiero beber de la noche para hallar morada.
Yolanda Román
Derechos Reservados © Octubre 24, 2006
Editado: Marzo 27,2008
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