Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Dulces sueños amor
Y que aun sueño le de sueño por ser tajante,
es cuando me extiendo en los tobillos
de una canción que no se siente canción,
la verdad, trepo hasta la mirada soberbia
de algún unicornio que parece nube ágil,
esa nube con cintura de lluvia mojando casas
Yo tengo un departamento de abrazos
en la espalda de la mujer que amo, a ras de la cama
esta un cuerpo dormido con un tumulto de virtudes,
tu nariz de albaricoque besa la almohada lánguida
al respirar.
Es de noche, un cantante perdió su guitarra
que le regaló su padre cuando tenía nueve años,
pero una mujer tenía sin dormir más
de cuarenta horas con quince minutos
y siete segundos, amor mío, ya pega tus pestañas
que me da frío cuando tienes insomnio No,
no es chantaje pero quiero que sueñes conmigo,
está un cuerpo dormido con un tumulto de virtudes,
no eres tú, es un poema arrojándole piedras
a un motivo que no es fausto y que no tiene cabida
para ser la cesta tunante de un hombre augusto.
Vida mía, debajo de la noche queda más noche,
intenta contar cien borregos o cien gatitos,
cuando llegues a ochenta te quedarás dormida
Dulces sueños amor.
Dedicado a mi Margarita a mi amor bello que amo con toda mi vida.
Y que aun sueño le de sueño por ser tajante,
es cuando me extiendo en los tobillos
de una canción que no se siente canción,
la verdad, trepo hasta la mirada soberbia
de algún unicornio que parece nube ágil,
esa nube con cintura de lluvia mojando casas
Yo tengo un departamento de abrazos
en la espalda de la mujer que amo, a ras de la cama
esta un cuerpo dormido con un tumulto de virtudes,
tu nariz de albaricoque besa la almohada lánguida
al respirar.
Es de noche, un cantante perdió su guitarra
que le regaló su padre cuando tenía nueve años,
pero una mujer tenía sin dormir más
de cuarenta horas con quince minutos
y siete segundos, amor mío, ya pega tus pestañas
que me da frío cuando tienes insomnio No,
no es chantaje pero quiero que sueñes conmigo,
está un cuerpo dormido con un tumulto de virtudes,
no eres tú, es un poema arrojándole piedras
a un motivo que no es fausto y que no tiene cabida
para ser la cesta tunante de un hombre augusto.
Vida mía, debajo de la noche queda más noche,
intenta contar cien borregos o cien gatitos,
cuando llegues a ochenta te quedarás dormida
Dulces sueños amor.
Dedicado a mi Margarita a mi amor bello que amo con toda mi vida.
::::
::