Ictiandro
Poeta adicto al portal
Las miradas se confunden
en las imágenes de un presente ambiguo,
la gente cae en su inercia cansada
de sus pupilas con sombra.
Tú entras con ese rostro medio triste,
medio ángel perdido,
y me sumerjo en el azul océano
de tus ojos melancólicos.
Y no contemplo otra cosa
que tu rostro sosteniendo miradas,
evitando encuentros y latidos inoportunos...
temes y temo...
no llegar a nada, permanecer rodeado
de gente y sentirme tan solo,
solo contigo en esa muchedumbre
que nada entiende de soledades gratas,
de latidos y reflejos en un cristal
que nos separa del mundo.
Estoy en el centro del mundo...
en la entrada de mis sueños...
en el recuento de mis días felices...
en el círculo vicioso
de los que atrapados quedan
en amores sin nombre y adjetivos.
La peor mentira: te tengo,
la mejor verdad: estoy dispuesto.
Pero sigues en mis ojos atrapada
con tu rostro apoyado en la ventanilla
esperando ese ángel que te saque
de tu presente lejanía,
de esa mirada triste y azul
que te consume en tus recuerdos
que ignoro y deseo sustituir por los míos.
Todo marcha como todos los días,
aves sin nido,
noche en los rincones olvidados
de un tal vez, un quizás.
Azul que se desborda en un ángel perdido,
y lo lleva a caer en ese sitio desconocido
de tus miradas tiernas
haciendo luces de mis ojos dormidos.
en las imágenes de un presente ambiguo,
la gente cae en su inercia cansada
de sus pupilas con sombra.
Tú entras con ese rostro medio triste,
medio ángel perdido,
y me sumerjo en el azul océano
de tus ojos melancólicos.
Y no contemplo otra cosa
que tu rostro sosteniendo miradas,
evitando encuentros y latidos inoportunos...
temes y temo...
no llegar a nada, permanecer rodeado
de gente y sentirme tan solo,
solo contigo en esa muchedumbre
que nada entiende de soledades gratas,
de latidos y reflejos en un cristal
que nos separa del mundo.
Estoy en el centro del mundo...
en la entrada de mis sueños...
en el recuento de mis días felices...
en el círculo vicioso
de los que atrapados quedan
en amores sin nombre y adjetivos.
La peor mentira: te tengo,
la mejor verdad: estoy dispuesto.
Pero sigues en mis ojos atrapada
con tu rostro apoyado en la ventanilla
esperando ese ángel que te saque
de tu presente lejanía,
de esa mirada triste y azul
que te consume en tus recuerdos
que ignoro y deseo sustituir por los míos.
Todo marcha como todos los días,
aves sin nido,
noche en los rincones olvidados
de un tal vez, un quizás.
Azul que se desborda en un ángel perdido,
y lo lleva a caer en ese sitio desconocido
de tus miradas tiernas
haciendo luces de mis ojos dormidos.
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