Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esta tarde vi una película por n-ésima vez, y me senté a escribir...Sabéis cuál fue?
Eran diametralmente opuestos,
pero eternos concomitantes;
eran arena y viento.
Eran...Agua y fuego por instantes
Eran grito y silencio
Eran sumo respeto-nunca fue miedo-.
Pero se amaban de tal forma,
que envidia sentía el propio cielo
Ella era su reina, su ángel,
su poesía
Él era su fuerza, su mástil,
como se suponía...
Etérea, lánguida,
sabia, fácilmente palidecía
Con los espíritus,
se dice que compartía
Fuerte, vibrante.
Tirano.
Sin ella Delirante,
su corazón carecía de manos,
y su cuerpo se desplazaba sin pasos
Arrastrándose por su bella estrella, siempre necesitado
Si bien no se trataba de alas
ni de espantosos cachos,
demostraron que los polos opuestos se atraen
y no son para nada imaginados.
Ella era tan mansa, tan dulce, tan infinita
y él siendo tan fuerte, tan indómito, tan troglodita,
besaba sus plantas, besaba sus alas bonitas;
y ella, con sólo mirarlo, de la muerte lo resucita
¡Y es que ella era tan bella!,
que hasta el mismo príncipe de las tinieblas
lo arriesgaría todo por ella,
que se hubiese dejado arrastrar al mismo cielo, en la refriega
Y es que ella era tan dulce, y tan tierna,
que las lunas de los espejos
se peleaban por reflejar su belleza
que venía de tan adentro,
de tan arriba, que no hay palabras para describirla
Pero la fiera salvaje contenida,
dócilmente dominada por esta grácil estrella
De vez en cuando escapaba,
abusando del perdón que se desdeña.
Desplante ante los suyos,
voluntad inquebrantable de leña
Quien lo desafiase, tendría lo suyo,
fuera su hermana, fuera su hija
fuera un mismísimo don nadie
Y aún perdiéndola en sus desafueros,
siempre contaba con ella
El lazo que los unía, ella lo conocía
y él lo defendería ante toda querella:
ella era suya
y él, sin duda, era de ella .
Siempre lo acompañaría,
ella era su equilibrio;
él Él era su amada pena
Podéis pensar que ella no fue feliz
pero yo os aseguro, que lo que vi,
fue amor, y amor del bueno;
incorruptible y eterno
De ese tipo de amor, que como no podemos entender
atacamos o desmerecemos;
pero ellos tenían una fórmula-a mi entender-
que nunca más la veremos
Ella le prometió venir por él
y llevárselo al mismo cielo;
él, después que ella marchó, desolado,
entendió sus errores primeros,
y luchó por dignificarse,
y luchó, hasta que la muerte,
se la trajo de regreso...
Y ella vino a buscarle,
para llevárselo al mismo cielo
Eran diametralmente opuestos,
pero eternos concomitantes;
eran arena y viento.
Eran...Agua y fuego por instantes
Eran grito y silencio
Eran sumo respeto-nunca fue miedo-.
Pero se amaban de tal forma,
que envidia sentía el propio cielo
Ella era su reina, su ángel,
su poesía
Él era su fuerza, su mástil,
como se suponía...
Etérea, lánguida,
sabia, fácilmente palidecía
Con los espíritus,
se dice que compartía
Fuerte, vibrante.
Tirano.
Sin ella Delirante,
su corazón carecía de manos,
y su cuerpo se desplazaba sin pasos
Arrastrándose por su bella estrella, siempre necesitado
Si bien no se trataba de alas
ni de espantosos cachos,
demostraron que los polos opuestos se atraen
y no son para nada imaginados.
Ella era tan mansa, tan dulce, tan infinita
y él siendo tan fuerte, tan indómito, tan troglodita,
besaba sus plantas, besaba sus alas bonitas;
y ella, con sólo mirarlo, de la muerte lo resucita
¡Y es que ella era tan bella!,
que hasta el mismo príncipe de las tinieblas
lo arriesgaría todo por ella,
que se hubiese dejado arrastrar al mismo cielo, en la refriega
Y es que ella era tan dulce, y tan tierna,
que las lunas de los espejos
se peleaban por reflejar su belleza
que venía de tan adentro,
de tan arriba, que no hay palabras para describirla
Pero la fiera salvaje contenida,
dócilmente dominada por esta grácil estrella
De vez en cuando escapaba,
abusando del perdón que se desdeña.
Desplante ante los suyos,
voluntad inquebrantable de leña
Quien lo desafiase, tendría lo suyo,
fuera su hermana, fuera su hija
fuera un mismísimo don nadie
Y aún perdiéndola en sus desafueros,
siempre contaba con ella
El lazo que los unía, ella lo conocía
y él lo defendería ante toda querella:
ella era suya
y él, sin duda, era de ella .
Siempre lo acompañaría,
ella era su equilibrio;
él Él era su amada pena
Podéis pensar que ella no fue feliz
pero yo os aseguro, que lo que vi,
fue amor, y amor del bueno;
incorruptible y eterno
De ese tipo de amor, que como no podemos entender
atacamos o desmerecemos;
pero ellos tenían una fórmula-a mi entender-
que nunca más la veremos
Ella le prometió venir por él
y llevárselo al mismo cielo;
él, después que ella marchó, desolado,
entendió sus errores primeros,
y luchó por dignificarse,
y luchó, hasta que la muerte,
se la trajo de regreso...
Y ella vino a buscarle,
para llevárselo al mismo cielo
::