Blanca Amelia Santos
Poeta recién llegado
Corazón de acero
Si mi sangre tinta fuera,
enviaría un mensaje
remitido al personaje
de quien soy su compañera.
Y tal vez cuando leyera
las palabras palpitaran,
y al tocarlas estallaran
salpicándolo de besos,
de deseos inconfesos
que en su cuerpo se instalaran.
Quiero ser cual pluma de ave
que volando con el viento,
se acercara hasta su aliento;
y en sus labios lento y suave,
depositara la llave
que lo acerque hasta mi lecho;
y dejándole en el pecho
el perfume de un suspiro,
por caricias a que aspiro
y reclamo por derecho.
No me mueve la lujuria...
es mi amor el que es ardiente,
culpa de él porque está ausente.
Más no es causa de mi furia
no me atrevo a tal injuria;
al contrario lo amo tanto,
que por él es mi quebranto
por él rio, sueño, lloro.
Sus besos que tanto añoro
son motivo de mi llanto.
Si mis lágrimas cayeran
sobre ese mensaje escrito,
tal vez se escuchara un grito
de esos que no se esperan;
clamores que le advirtieran
sobre este amor que es tan grande
que me sigue a donde yo ande
que cuando no está, le extraño
que su ausencia me hace daño.
Cuando este mensaje mande...
¡Paloma detén tu vuelo!
Antes que salga la luna
sin vacilación alguna,
lleva esta misiva al cielo
que escribí con tanto anhelo.
¡Le dirá cuanto lo quiero;
sabrá que sin él me muero!
espera... quiero agregarle:
que estoy tentada a ablandarle
ese corazón de acero.
Autora: Blanca Amelia Santos
Décimas de versos octosílabos que riman abbaaccddc
04/05/2005
Si mi sangre tinta fuera,
enviaría un mensaje
remitido al personaje
de quien soy su compañera.
Y tal vez cuando leyera
las palabras palpitaran,
y al tocarlas estallaran
salpicándolo de besos,
de deseos inconfesos
que en su cuerpo se instalaran.
Quiero ser cual pluma de ave
que volando con el viento,
se acercara hasta su aliento;
y en sus labios lento y suave,
depositara la llave
que lo acerque hasta mi lecho;
y dejándole en el pecho
el perfume de un suspiro,
por caricias a que aspiro
y reclamo por derecho.
No me mueve la lujuria...
es mi amor el que es ardiente,
culpa de él porque está ausente.
Más no es causa de mi furia
no me atrevo a tal injuria;
al contrario lo amo tanto,
que por él es mi quebranto
por él rio, sueño, lloro.
Sus besos que tanto añoro
son motivo de mi llanto.
Si mis lágrimas cayeran
sobre ese mensaje escrito,
tal vez se escuchara un grito
de esos que no se esperan;
clamores que le advirtieran
sobre este amor que es tan grande
que me sigue a donde yo ande
que cuando no está, le extraño
que su ausencia me hace daño.
Cuando este mensaje mande...
¡Paloma detén tu vuelo!
Antes que salga la luna
sin vacilación alguna,
lleva esta misiva al cielo
que escribí con tanto anhelo.
¡Le dirá cuanto lo quiero;
sabrá que sin él me muero!
espera... quiero agregarle:
que estoy tentada a ablandarle
ese corazón de acero.
Autora: Blanca Amelia Santos
Décimas de versos octosílabos que riman abbaaccddc
04/05/2005
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