J.A.Polo
Poeta fiel al portal
Se enjutó el día,
la noche se abrió
como rara florecilla,
y el llanto vino a mi.
La pena alzó con fuerza
sus garras afiladas
y en el alambre de mi hombro
las posó traicionera.
Y el llanto voló por destierros
por verdes prados y copas altas
y una lágrima caía vacilante
como la hoja seca del árbol.
La poesía cayó rotunda
de las cuencas de mis ojos,
la noche fue de diástole,
la ventana borró sus estrellas.
Y mi llanto no hizo más que observar
el llanto de su misma sangre,
su llanto, y así se alimentaba,
y pudo volver a mi.
la noche se abrió
como rara florecilla,
y el llanto vino a mi.
La pena alzó con fuerza
sus garras afiladas
y en el alambre de mi hombro
las posó traicionera.
Y el llanto voló por destierros
por verdes prados y copas altas
y una lágrima caía vacilante
como la hoja seca del árbol.
La poesía cayó rotunda
de las cuencas de mis ojos,
la noche fue de diástole,
la ventana borró sus estrellas.
Y mi llanto no hizo más que observar
el llanto de su misma sangre,
su llanto, y así se alimentaba,
y pudo volver a mi.
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