Raúl Rouco
Poeta que considera el portal su segunda casa
La separación
Yo te amé
cada día que pasaba,
yo adoré
cada rincón de tu alma,
yo conquisté
cada una de tus miradas,
al tiempo le supliqué
que nunca me olvidaras,
al destino le imploré
que no nos separara,
pero todo lo que intenté
no ha servido de nada.
Mas recuerdo tus sonrisas
como adornaban tu cara,
y aquellas suaves brisas
que tu pelo acariciaban,
recuerdo cuando sin prisas
cruzábamos nuestras miradas,
y aquel amor que surgía
como brotes de esperanza,
así comenzó nuestra vida
llena de amor y de ganas
de que nada cambiaría,
no importa lo que pasara.
Así comenzó nuestro sueño,
nuestras ilusiones falsas,
tratamos de parar el tiempo
para que no nos separara,
juntamos nuestros deseos
en un trocito del alma,
tratando de no perderlos,
para que nunca volaran,
pues mientras pudiésemos verlos
con nosotros se encontraban
Pero un día desperté del sueño
y supe que ya no estaba
No se la había llevado el viento,
ni me había abandonado,
fue solamente culpa del tiempo
que no logramos pararlo,
le pedimos un momento eterno
para nunca separarnos,
enredamos nuestros cuerpos
para tratar de engañarlo,
pues el sabía, por cierto,
que estábamos enamorados,
y nosotros supimos que el tiempo
ya se había agotado
Yo te amé
cada día que pasaba,
yo adoré
cada rincón de tu alma,
yo conquisté
cada una de tus miradas,
al tiempo le supliqué
que nunca me olvidaras,
al destino le imploré
que no nos separara,
pero todo lo que intenté
no ha servido de nada.
Mas recuerdo tus sonrisas
como adornaban tu cara,
y aquellas suaves brisas
que tu pelo acariciaban,
recuerdo cuando sin prisas
cruzábamos nuestras miradas,
y aquel amor que surgía
como brotes de esperanza,
así comenzó nuestra vida
llena de amor y de ganas
de que nada cambiaría,
no importa lo que pasara.
Así comenzó nuestro sueño,
nuestras ilusiones falsas,
tratamos de parar el tiempo
para que no nos separara,
juntamos nuestros deseos
en un trocito del alma,
tratando de no perderlos,
para que nunca volaran,
pues mientras pudiésemos verlos
con nosotros se encontraban
Pero un día desperté del sueño
y supe que ya no estaba
No se la había llevado el viento,
ni me había abandonado,
fue solamente culpa del tiempo
que no logramos pararlo,
le pedimos un momento eterno
para nunca separarnos,
enredamos nuestros cuerpos
para tratar de engañarlo,
pues el sabía, por cierto,
que estábamos enamorados,
y nosotros supimos que el tiempo
ya se había agotado
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