coral
Una dama muy querida en esta casa.
Pinceladas de palabras
Me fue diciendo quedamente ¡que me amaba!
y fui sintiendo en mi abnegada calma
mil sensaciones ya enconchadas en mi alma.
y fui sintiendo en mi abnegada calma
mil sensaciones ya enconchadas en mi alma.
Fueron tan nocturnas las pinceladas de palabras
que no hicieron mella a los muros de mi estancia.
Quería esconderme, donde nadie viera
aquellas mejillas taciturnas, sonrojadas.
que no hicieron mella a los muros de mi estancia.
Quería esconderme, donde nadie viera
aquellas mejillas taciturnas, sonrojadas.
Dulces momentos vinieron a mi mente,
esos momentos que se fueron con el viento
después de entregar mi amor tan inocente.
esos momentos que se fueron con el viento
después de entregar mi amor tan inocente.
¡No supe si reír, como en la vez primera!
cuando escuché de una boca indiferente
que tan sólo por un instante le quisiera.
¡Entonces recordé el dolor que me dejó postrada!
¡sin vida para decir que me gustaría quererle!
cuando escuché de una boca indiferente
que tan sólo por un instante le quisiera.
¡Entonces recordé el dolor que me dejó postrada!
¡sin vida para decir que me gustaría quererle!
Prudencia Arenas.
Coral
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