eloisa echeverria
Poeta adicto al portal
Y te nombré
Abejorro.
Tigre guardián,
Colobrí, Ave de presa.
Mi compañía.
Te nombré alegría,
Águila majestuosa de mi peñón el dueño.
Titán de mis mares,
Delfín errante.
Encantador, seductor,
veta bella,
pintor excelso,
escultor de ojos miel.
Te nombré para mis adentros
en el que siempre habitas,
Libélula encantadora de danza cromática,
Mariposa azul de espiral constante,
Cigarra de canto alzado,
Guepardo gallardo de acrobático salto,
Elefante blanco de escultural estampa.
Te llamé
Manzanilla purficadora de olores dulces,
Abeto cantante de séquito convexo,
Pino refrescante de platicar claro,
Mangle que se alimenta de mi savia,
Acacia robusta sin espinas para mis manos,
Roble de madera fuerte y duradera,
Abedul de porte distinguido,
Encina cálida del hemisferio boreal
Manzana refrescante
Naranja melosa, frutilla fragante...
Pero nunca he podido
decir tu nombre arquitecto de mis letras.
Lo tengo en mi boca, lo llevo en mi piel
lo guardo en mi corazón icástico
hasta poder nombrarte, ¡llamarte!
cuando ya no haya ataduras
gobernando en nuestros cuarteles.
Hasta cuando pueda repetirlo
una y otra vez
siendo sólo vencida por el sueño dulce
de alguna cabalgata nocturna.
Hasta cuando pueda beber de tu resina
gigante que habitas
en mis sueños más fecundos.
De "Sueños fecundos" Prosa poética.
::