eloisa echeverria
Poeta adicto al portal
Te amo.
Hasta en ésa melancolía que me invade
cuando pienso
que la mortalidad que me confirieron
se acabará
y divago en posibilidades abstractas y febriles
con romper los esquemas toscos
que no me dejarán amarte después
cuando acá ya no estemos.
Pero la aflicción pasa cuando veo en tus ojos
la luz próspera que envuelve mi plaza pobre
necesitada de tí,
pasa, se desenreda
y aprovecho tu luz,
oportuno, brillante astro inductor de cabalgatas
extremas que en mi cabellera inventas,
para recoger tu lámpara y alumbrar mi cultivo.
Te amo
hidalgo apasionado
que has encadenado tu visión provocadora
de hechizos
a mi florido campo de estrellas gravitantes
protegiendo con tus encantos fortificados
el ancho de mi entorno
coronando con tu aliento
el anhelo sediento que tenía
antes que arribaras.
Te amo
milagro de marca magnetizada,
sutil,
incorpórea bocanada de aire fresco
que esperaba
para reavivar mis brasas desprovistas,
desequilibradas, carentes y separadas.
Te amo
amparo de mis coplas,
enlace de mis sueños,
crepúsculo de mi llanura,
transporte de ésta felicidad
que nos embarga
a la que arribamos
henchidos de esperanza.
Te amo.
Eres el satélite que orbita mi ser,
yo,
tu planeta de vida
y los enlazamos hace tiempo
cuando nos conocimos
en aquel universo mutante
animado y delirante.
Te amo,
constructor laborioso
que excavas en mis pesadillas,
las extraes y construyes en su lugar
sueños cristalinos.
Te amo,
cirujano que con tu amasar
sacaste de raíz
mis torturas cubriendo con tus caricias
mi morada
haciendo con tu presencia
por fin
un lugar sano y habitable.