DRYELL
Poeta fiel al portal
Atrás he dejado las miradas de plomo,
las sonrisas de hiel
y el vacio inevitable de unas manos
que tartamudearon cariño y sanación
en crepúsculos de antaño.
Atrás ha dejado las verdades del mundo,
sus palabras ajenas y los suspiros sin rumbo.
busco en un silencio el avatar de lo profundo,
el dilatar de mis mares y algún anhelo fecundo.
Abro entonces:
la penumbra y el rincón
de mis delirios más infames,
y mis sueños
ya marchitos de contar tantos ponientes
y nacimientos de luna.
Enfrento ahora los clamores de tan gris sentimiento,
la quietud y agonía de mi alma en sufrimiento,
la razón, el dolor, el escape del aliento
y el paisaje enmohecido tras el umbral de los tiempos.
(Y
en medio de tanta sombra,
se ofrecen para mí los rectángulos blancos
-como anhelando expiar mi alma,
dispuestos a agonizar eternamente en la locura de mis duelos,
o morir en el cesto de lo que no llegó siquiera a ser palabra.)