Heriberto Bravo
Poeta recién llegado
Temblando viene el alba salpicada de brisa
con sus calcetas blancas y su bufanda gris
y el sol se va esparciendo; pero sin mucha prisa
sobre los verdes campos perfumados de anis.
Un viejo gallo afónico con voz de plañidera
muy mal pagada canta su destemplado son
y el eco gemebundo desde la cordillera
repite avergonzado la lúgubre canción.
Así trotando apenas mi corazón despierta
herido de ternura, sediento de tu amor
y canta de tu ausencia la pena que lo oprime,
porque buscó tus ojos, porque llamó a tu puerta
tu puerta tan cerrada que ya no lo redime,
porque arriesgó sus sueños por una sola flor...
Heriberto Bravo Bravo
con sus calcetas blancas y su bufanda gris
y el sol se va esparciendo; pero sin mucha prisa
sobre los verdes campos perfumados de anis.
Un viejo gallo afónico con voz de plañidera
muy mal pagada canta su destemplado son
y el eco gemebundo desde la cordillera
repite avergonzado la lúgubre canción.
Así trotando apenas mi corazón despierta
herido de ternura, sediento de tu amor
y canta de tu ausencia la pena que lo oprime,
porque buscó tus ojos, porque llamó a tu puerta
tu puerta tan cerrada que ya no lo redime,
porque arriesgó sus sueños por una sola flor...
Heriberto Bravo Bravo