il_duende
Poeta recién llegado
Corre en la locura ígnea de un abrazo ya supremo,
enrollas tus muslos gráciles cruzados en mi cintura
y muerdo tus labios vivos del silencio que creemos:
haces copos de la noche, besos, pincel, creatura.
Cuando vuelvas..., suena loco en paredes del lucero,
cuando te aferras amada colgada al cuello de tu hombre
y mi encanto se anochece de tanto y tanto que espero
en la arquitectura bella, bajo el lucero tu nombre.
De los viajes ya supremos, de tus manos encantadas
mi recuerdo vaga vivo en los huertos de tus pechos,
eres mi encanto herido, mi soledad añorada,
eres la recolección más dulce de todos los hechos.
Y vaga tu loco lindo en los trapecios de tus cielos,
en humedad a tu piel fijo con dulzura de los dientes,
eres como un juego mágico, voladura de los velos,
eres de tu orgasmo vivo la locura ya silente,
que vuela en las hojas vagas de ese árbol de tu vida,
que vuela en suspiros cálidos de dedos blandiendo fuerza,
que es como un lucero azul, un beso sobre tu herida,
¡ah! locura subterránea que tus nalgas ya me ejerzan.
Mujer de la luna bella, sobre su luz adherida,
mujer que abres los espacios, lunicidio ya del Monte,
mis sombras amadas vagan en tu mansarda querida
y tu fuego de silencio estalla sobre mi horizonte.
Déjame contar tus dedos, con mis labios, de tus pies,
contar déjame tus pecas, en las hebras de tu encanto,
contar tu venus, amiga de los mundos al revés,
contar locuras, suspiros, entre versos ya de tantos.
Déjame morder tu risa ya en los puentes del lucero,
constelación de los cantos, constelación de mis ríos,
como orvallo clandestino me llueves sobre un te quiero
y tus brazos anhelantes se riegan sobre mis bríos.
enrollas tus muslos gráciles cruzados en mi cintura
y muerdo tus labios vivos del silencio que creemos:
haces copos de la noche, besos, pincel, creatura.
Cuando vuelvas..., suena loco en paredes del lucero,
cuando te aferras amada colgada al cuello de tu hombre
y mi encanto se anochece de tanto y tanto que espero
en la arquitectura bella, bajo el lucero tu nombre.
De los viajes ya supremos, de tus manos encantadas
mi recuerdo vaga vivo en los huertos de tus pechos,
eres mi encanto herido, mi soledad añorada,
eres la recolección más dulce de todos los hechos.
Y vaga tu loco lindo en los trapecios de tus cielos,
en humedad a tu piel fijo con dulzura de los dientes,
eres como un juego mágico, voladura de los velos,
eres de tu orgasmo vivo la locura ya silente,
que vuela en las hojas vagas de ese árbol de tu vida,
que vuela en suspiros cálidos de dedos blandiendo fuerza,
que es como un lucero azul, un beso sobre tu herida,
¡ah! locura subterránea que tus nalgas ya me ejerzan.
Mujer de la luna bella, sobre su luz adherida,
mujer que abres los espacios, lunicidio ya del Monte,
mis sombras amadas vagan en tu mansarda querida
y tu fuego de silencio estalla sobre mi horizonte.
Déjame contar tus dedos, con mis labios, de tus pies,
contar déjame tus pecas, en las hebras de tu encanto,
contar tu venus, amiga de los mundos al revés,
contar locuras, suspiros, entre versos ya de tantos.
Déjame morder tu risa ya en los puentes del lucero,
constelación de los cantos, constelación de mis ríos,
como orvallo clandestino me llueves sobre un te quiero
y tus brazos anhelantes se riegan sobre mis bríos.
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