Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vos, que sois el dueño de mí tiempo;
que de alguna manera u otra, conseguisteis serlo,
ahora me devolvéis de a poco, horas y minutos, lo cual resiento...
Mi razón, supongo que apunta hacia mis miedos,
La vuestra, simplemente no la entiendo...
Me atáis a sueños de locura-que no mencionar prefiero-
para soltarme a la amargura de vivir vuestra presencia requiriendo...
Al principio reconozco, que en procura,
de salvar mi apasionamiento,
deliraba, entre conversaciones absurdas
y encuentros de apareamiento...
Más hoy, que la cosa se ha puesto más dura,
y la razón despierta con su pensamiento,
discurro un poco con la espesura
de lo que está sucediendo;
y haciendo mis conjeturas,
ahora mismo, una irónica sonrisa me está saliendo...
Es quizá la sonrisa, del que amargamente reconoce que ha perdido,
y recoge su silencio, lo mete en su maleta de sueños y parte evitando el desprecio...
Es quizá la nerviosa sonrisa, del que ve venir el diluvio ahogando los sueños,
y no hay arca que se divisa, ¡y Noe qué está en los cielos!...
Es quizá la sonrisa confundida, del que descubre la salida al laberinto,
para encontrar, que a su salida, el precipicio es más violento...
¡Dios, qué difícil la partida, el adiós y el desconcierto!
Y yo sin saber aún, si es al norte o es al sur,
dónde se deshace lo hecho...
que de alguna manera u otra, conseguisteis serlo,
ahora me devolvéis de a poco, horas y minutos, lo cual resiento...
Mi razón, supongo que apunta hacia mis miedos,
La vuestra, simplemente no la entiendo...
Me atáis a sueños de locura-que no mencionar prefiero-
para soltarme a la amargura de vivir vuestra presencia requiriendo...
Al principio reconozco, que en procura,
de salvar mi apasionamiento,
deliraba, entre conversaciones absurdas
y encuentros de apareamiento...
Más hoy, que la cosa se ha puesto más dura,
y la razón despierta con su pensamiento,
discurro un poco con la espesura
de lo que está sucediendo;
y haciendo mis conjeturas,
ahora mismo, una irónica sonrisa me está saliendo...
Es quizá la sonrisa, del que amargamente reconoce que ha perdido,
y recoge su silencio, lo mete en su maleta de sueños y parte evitando el desprecio...
Es quizá la nerviosa sonrisa, del que ve venir el diluvio ahogando los sueños,
y no hay arca que se divisa, ¡y Noe qué está en los cielos!...
Es quizá la sonrisa confundida, del que descubre la salida al laberinto,
para encontrar, que a su salida, el precipicio es más violento...
¡Dios, qué difícil la partida, el adiós y el desconcierto!
Y yo sin saber aún, si es al norte o es al sur,
dónde se deshace lo hecho...
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