Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
Señor, guarde silencio;
no siga vociferando amenazas
que dañen mas almas.
Que lo absurdo de sus palabras
hiere más que finas dagas.
Señor, regálese a si mismo una mirada;
le hace falta tejer un jersey fino de humildad
y poner en sus zapatos un tacón de honestidad.
Señor, no se moleste conmigo;
siempre hablo con sinceridad,
no podía evitar mirarlo tan perdido
y no decirle lo que digo
cuando le estimo en verdad.
Señor, entre en razón;
déjese de disparates,
escuche la resonancia de su corazón;
téngase un poco de fé, no origine mas dolor.
Señor, a quien admire ayer;
no pierda compostura,
guárdeme esa personalidad que un día yo ame;
no pierda su clase,
su estilo, que en usted eso es lo mejor.
Señor, recuérdeme bonito;
ahora que me voy le hablado sincera
de lo que de usted me harto;
no me ruegue quedarme,
este es un último adiós .
Mary C. López
no siga vociferando amenazas
que dañen mas almas.
Que lo absurdo de sus palabras
hiere más que finas dagas.
Señor, regálese a si mismo una mirada;
le hace falta tejer un jersey fino de humildad
y poner en sus zapatos un tacón de honestidad.
Señor, no se moleste conmigo;
siempre hablo con sinceridad,
no podía evitar mirarlo tan perdido
y no decirle lo que digo
cuando le estimo en verdad.
Señor, entre en razón;
déjese de disparates,
escuche la resonancia de su corazón;
téngase un poco de fé, no origine mas dolor.
Señor, a quien admire ayer;
no pierda compostura,
guárdeme esa personalidad que un día yo ame;
no pierda su clase,
su estilo, que en usted eso es lo mejor.
Señor, recuérdeme bonito;
ahora que me voy le hablado sincera
de lo que de usted me harto;
no me ruegue quedarme,
este es un último adiós .
Mary C. López
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