Oscar Alfaro Riv
Poeta recién llegado
"LA PLAZA DE LOS NEGROS"
Para acortar la tarde
y corretear el hambre,
los chilenos en Pireo
se quedaban
horas en la Plaza
de los Negros.
En este circo
de homosexuales,
travestís, putos
y degenerados.
Sacaban, (los primeros días)
extrañeza, comentarios
y risas.
El muchacho fino
tenía quince años.
Sin cambiar un gesto,
sólo con las presas
de mujer,
los pretendientes
le hubieran llovido,
aún así, los interesados
le sobraban. A los que él,
con su dedo coqueto,
les decía, nones.
Las apuestas
estaban
en como se llamaría
el día
de la semana,
que el muchacho
fino decidiría
pisar El palito.
Cada tarde,
sin pudor, cantidades
de machoménos
trataban de seducirlo
en la forma más simple
y natural, como si fuese
para los griegos algo normal
y corretear el hambre,
los chilenos en Pireo
se quedaban
horas en la Plaza
de los Negros.
En este circo
de homosexuales,
travestís, putos
y degenerados.
Sacaban, (los primeros días)
extrañeza, comentarios
y risas.
El muchacho fino
tenía quince años.
Sin cambiar un gesto,
sólo con las presas
de mujer,
los pretendientes
le hubieran llovido,
aún así, los interesados
le sobraban. A los que él,
con su dedo coqueto,
les decía, nones.
Las apuestas
estaban
en como se llamaría
el día
de la semana,
que el muchacho
fino decidiría
pisar El palito.
Cada tarde,
sin pudor, cantidades
de machoménos
trataban de seducirlo
en la forma más simple
y natural, como si fuese
para los griegos algo normal