Ictiandro
Poeta adicto al portal
Asida la esfera
de una órbita
perfecta
a mis pliegues
temporales
descubrí el olvido
que deshizo
un rostro
de mi calendario.
Lobotomía
de los recuerdos
con piel cuarteada
y pies destrozados
en camino
de llamas silentes.
Se acercan
mis huellas
con puntapiés
dolidos
de la espera
reflejo
de espejos rotos.
Tan lejos
como la déspota
escultura
nácar de un beso
sobre nubes
servido ligero,
así de tonta
fue la brisa
que osó
escuchar
de la brújula
gemidos.
Es mi olfato
sin calles
ni alientos
disputando
crepúsculo
sin noches.
Cada gaveta
de mis vísceras
esparce
glóbulos rojos
sin oxígeno,
el plasma
transparente
desertando
de mis venas
abiertas
tras la caricia
filosa
de labios
agujeros negros
de mi vida.
de una órbita
perfecta
a mis pliegues
temporales
descubrí el olvido
que deshizo
un rostro
de mi calendario.
Lobotomía
de los recuerdos
con piel cuarteada
y pies destrozados
en camino
de llamas silentes.
Se acercan
mis huellas
con puntapiés
dolidos
de la espera
reflejo
de espejos rotos.
Tan lejos
como la déspota
escultura
nácar de un beso
sobre nubes
servido ligero,
así de tonta
fue la brisa
que osó
escuchar
de la brújula
gemidos.
Es mi olfato
sin calles
ni alientos
disputando
crepúsculo
sin noches.
Cada gaveta
de mis vísceras
esparce
glóbulos rojos
sin oxígeno,
el plasma
transparente
desertando
de mis venas
abiertas
tras la caricia
filosa
de labios
agujeros negros
de mi vida.