La otra.

Carlos Aristy

Poeta que considera el portal su segunda casa




Mujer, no pienses que eres tú, porque has sido purificada,
filtrada, bendecida, revuelta de atrás para adelante,
entresacada del más repleto bosque,
extraída del tiempo y del amor estrujado.
No pienses que eres tú, porque ya no eres la misma.
Lograste detenerte en la emboscada del abismo,
contaste las olas en la soledad de tu mar,
te fuiste al Caribe y regresaste al Pacifico
y viste que sumaban igual.
Ya no eres la misma.
Así es que no pienses que eres tú, eres otra:
La que me imagina en el silbido del viento.
La que me llora en las noches espantosas del trópico.
La que me huele en la almohada en que duermes.
La que me sueña cuando se desploma el cielo
y llega la tormenta queriendo romper el techo,
queriendo abrir todas las puertas
y las clausuradas ventanas de tu amor,
las mismas que tu corazón martilla por desamor.
No pienses que eres tú,
ya tú eres la otra...


31 de Marzo de 2008
 
Carlos, bellísimo poema de amor. Versos magníficos, "la que me imagina... la que me llora... la que me duele..." Me ha encantado.
Estrellas y un abrazo
 
Mujer, no pienses que eres tú, porque has sido purificada,
filtrada, bendecida, revuelta de atrás para adelante,
entresacada del más repleto bosque,
extraída del tiempo y del amor estrujado.
No pienses que eres tú, porque ya no eres la misma.
Lograste detenerte en la emboscada del abismo,
contaste las olas en la soledad de tu mar,
te fuiste al Caribe y regresaste al Pacifico
y viste que sumaban igual.
Ya no eres la misma.
Así es que no pienses que eres tú, eres otra:
La que me imagina en el silbido del viento.
La que me llora en las noches espantosas del trópico.
La que me huele en la almohada en que duermes.
La que me sueña cuando se desploma el cielo
y llega la tormenta queriendo romper el techo,
queriendo abrir todas las puertas
y las clausuradas ventanas de tu amor,
las mismas que tu corazón martilla por desamor.
No pienses que eres tú,
ya tú eres la otra...


31 de Marzo de 2008




Vaya amigo, me atraparon tus letras, al punto de leerlo varias veces.
Gustazo recorrer una y otra vez tu obra.
Besos:)
 
Las mujeres son tan especiales, que no son una, sino muchas a la vez que una, de ahí que hoy pueda ser ella y mañana la otra y pasado una nueva, son la locura de ahí mi locura por ellas.
Enhorabuena por tan genial poema Carlos, como siempre, un duez de diez.
Abrazo
 
Carlos... a veces las palabras quedan cortas para tratar de elogiar un escrito como el que hoy nos brindas... una mescla de romanticismo y tu estilo único... gracias por traernos tanta belleza mediante versos....

Lenguaje compartido...

Suerte....
 




Mujer, no pienses que eres tú, porque has sido purificada,
filtrada, bendecida, revuelta de atrás para adelante,
entresacada del más repleto bosque,
extraída del tiempo y del amor estrujado.
No pienses que eres tú, porque ya no eres la misma.
Lograste detenerte en la emboscada del abismo,
contaste las olas en la soledad de tu mar,
te fuiste al Caribe y regresaste al Pacifico
y viste que sumaban igual.
Ya no eres la misma.
Así es que no pienses que eres tú, eres otra:
La que me imagina en el silbido del viento.
La que me llora en las noches espantosas del trópico.
La que me huele en la almohada en que duermes.
La que me sueña cuando se desploma el cielo
y llega la tormenta queriendo romper el techo,
queriendo abrir todas las puertas
y las clausuradas ventanas de tu amor,
las mismas que tu corazón martilla por desamor.
No pienses que eres tú,
ya tú eres la otra...


31 de Marzo de 2008


Bellísimo poema.
Un placer leerte.
Zulcas
 




Mujer, no pienses que eres tú, porque has sido purificada,
filtrada, bendecida, revuelta de atrás para adelante,
entresacada del más repleto bosque,
extraída del tiempo y del amor estrujado.
No pienses que eres tú, porque ya no eres la misma.
Lograste detenerte en la emboscada del abismo,
contaste las olas en la soledad de tu mar,
te fuiste al Caribe y regresaste al Pacifico
y viste que sumaban igual.
Ya no eres la misma.
Así es que no pienses que eres tú, eres otra:
La que me imagina en el silbido del viento.
La que me llora en las noches espantosas del trópico.
La que me huele en la almohada en que duermes.
La que me sueña cuando se desploma el cielo
y llega la tormenta queriendo romper el techo,
queriendo abrir todas las puertas
y las clausuradas ventanas de tu amor,
las mismas que tu corazón martilla por desamor.
No pienses que eres tú,
ya tú eres la otra...


31 de Marzo de 2008


me gusta como juegas con la idea de la otra. Hay un desarrollo interno de gran complejidad emotiva estos versos. Es el desarrollo emocional de una relación. La madurez del amor. Bello!
 
Magníficas letras Carlos.Casi siempre no entendemos a la otra persona, hasta acabar sacando conclusiones de todo.En este caso se ha llegado a la otra.Un deleite contemplar tus versos.
 


Transformarse por completo en otra persona y si es para mejor... más interesante. Brillante poema. Besos.
 
Las mujeres son tan especiales, que no son una, sino muchas a la vez que una, de ahí que hoy pueda ser ella y mañana la otra y pasado una nueva, son la locura de ahí mi locura por ellas.
Enhorabuena por tan genial poema Carlos, como siempre, un duez de diez.
Abrazo

Gracias poeta por esas bellas palabras. Abrazo.
 
Ángel González González;1334622 dijo:
Magníficas letras Carlos.Casi siempre no entendemos a la otra persona, hasta acabar sacando conclusiones de todo.En este caso se ha llegado a la otra.Un deleite contemplar tus versos.

Muchas gracias amigo Angel por tus palabras. Abrazo.
 




Mujer, no pienses que eres tú, porque has sido purificada,
filtrada, bendecida, revuelta de atrás para adelante,
entresacada del más repleto bosque,
extraída del tiempo y del amor estrujado.
No pienses que eres tú, porque ya no eres la misma.
Lograste detenerte en la emboscada del abismo,
contaste las olas en la soledad de tu mar,
te fuiste al Caribe y regresaste al Pacifico
y viste que sumaban igual.
Ya no eres la misma.
Así es que no pienses que eres tú, eres otra:
La que me imagina en el silbido del viento.
La que me llora en las noches espantosas del trópico.
La que me huele en la almohada en que duermes.
La que me sueña cuando se desploma el cielo
y llega la tormenta queriendo romper el techo,
queriendo abrir todas las puertas
y las clausuradas ventanas de tu amor,
las mismas que tu corazón martilla por desamor.
No pienses que eres tú,
ya tú eres la otra...


31 de Marzo de 2008


Me encanta este poema Carlos.
Llega hondo y se instala en las neuronas con una suave música.

Un placer leerte.

Abrazos.
 

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