carlos lopez dzur
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ve, destruye a los pobladores de Amalec,
y házles las guerra hasta que les acabes:
1 Samuel 15:18
Y Saúl derrotó a los amalecitas desde Havila
hasta llegar a Shut, que está al Oriente de Egipto.
Y tomó vivo a Agag, rey de Amalec, pero a todo
el pueblo mató a filo de espada: 1 Samuel 15: 7-8
...pero, ¿cómo ha de ser que duerma yo
si los nangos, forasteros necios y aguerridos,
se asoman por mis ventanas?
y son como mozalbetes mocarros,
vanidosos de bronca,
y maldicen mis dioses y sistemas;
se burlan del cayado que con mi paso
se arma y quiere afirmarte
y ser caribe, como aquellos ancestros
que me díste con el ejemplo de Saúl
y Samuel, el juez, que cortó la cabeza
de Agag, el perdonado…
¿Qué? ¿No sabes que donde soy
(como David estoy cuando fuera perseguido
por Saúl en la tierra de Nod)?
¿y que más de 20,000 inocentes cada año
son traídos con engaño para explotación,
forzados a trabajo, a sexualidad ilícita,
en la Tierra del Sueño Americano?
¡Al narcotráfico involucran,
a darse dicha falsa con el dólar,
a instigar la metagnomía,
a burlar la visión intuitiva del Altísimo
con el escapismo,
el juego, el fraude,
el consumo!
¿Qué? ¿No sabes de los nuevos mercaderes
de paraíso, que blasfeman los regocijos
de tu pacto, tu ley universal,
tus reales formas de misericordia?
Gato por liebre dan al perjurar
en el lenguaje de los dólares:
«In God we trust»,
en Dios la democracia y el delito.
¿Qué? ¿No sabes qué difícil es decir
como David: Dios que me ha librado
de las garras del león
y de las garras del oso,
él también me librará
de la mano de este filisteo?
De «Teth, mi serpiente»
y házles las guerra hasta que les acabes:
1 Samuel 15:18
Y Saúl derrotó a los amalecitas desde Havila
hasta llegar a Shut, que está al Oriente de Egipto.
Y tomó vivo a Agag, rey de Amalec, pero a todo
el pueblo mató a filo de espada: 1 Samuel 15: 7-8
...pero, ¿cómo ha de ser que duerma yo
si los nangos, forasteros necios y aguerridos,
se asoman por mis ventanas?
y son como mozalbetes mocarros,
vanidosos de bronca,
y maldicen mis dioses y sistemas;
se burlan del cayado que con mi paso
se arma y quiere afirmarte
y ser caribe, como aquellos ancestros
que me díste con el ejemplo de Saúl
y Samuel, el juez, que cortó la cabeza
de Agag, el perdonado…
¿Qué? ¿No sabes que donde soy
(como David estoy cuando fuera perseguido
por Saúl en la tierra de Nod)?
¿y que más de 20,000 inocentes cada año
son traídos con engaño para explotación,
forzados a trabajo, a sexualidad ilícita,
en la Tierra del Sueño Americano?
¡Al narcotráfico involucran,
a darse dicha falsa con el dólar,
a instigar la metagnomía,
a burlar la visión intuitiva del Altísimo
con el escapismo,
el juego, el fraude,
el consumo!
¿Qué? ¿No sabes de los nuevos mercaderes
de paraíso, que blasfeman los regocijos
de tu pacto, tu ley universal,
tus reales formas de misericordia?
Gato por liebre dan al perjurar
en el lenguaje de los dólares:
«In God we trust»,
en Dios la democracia y el delito.
¿Qué? ¿No sabes qué difícil es decir
como David: Dios que me ha librado
de las garras del león
y de las garras del oso,
él también me librará
de la mano de este filisteo?
De «Teth, mi serpiente»