ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
EL LUGAR ADONDE VAMOS
Existe la suerte, la posibilidad del atajo, los espejos distorsivos.
Está omnipresente la seducción de tus formas impecables,
tus hechizos tentadores y rotundos,
pero el desastre fatal de la pobreza
habla de la baja calidad de tu hermosura,
inobjetable para el que observa desde afuera (que no existe)
pero no para los que estamos adentro, en la ensalada.
Modelo de lo que hay que ser y hay que tener,
icono inequitativo de estos tiempos demandantes
de correcciones pendientes y de acciones
por achicar las diferencias materiales
para que brille la verdadera verdad de lo diverso
entre los distintos consensuando lo que viene.
Dos pasos atrás, tres adelante, acarreando la memoria.
Miles de muertos, lastimados y exiliados
para que brille un sol que aún soñamos
a pesar de las nubes oscuras de acechanzas
que persisten, que intimidan
sobre un suelo de dudas, sacrificios y de esfuerzos.
Pero somos humanos y así nos conducimos por la vida,
así vamos intuyendo la luz de una mañana
mientras amamos,
discutimos,
nos reímos
trabajamos,
estudiamos
con fracasos a cuestas, con dolores que son nuestros,
con la claudicación como opción, y aún
con el festejo apresurado en desmesura
por la mínima flor que dura un solo día
mientras buscamos el lugar de destino adonde vamos
a ritmos muy variados, los unos con los otros:
mezcla de tierra prometida y desafío algo confusos
marcado, señalado y resaltado en un mapa guardado para siempre
dobladito en el bolsillo que atesora la alegría
y en papel de colores indelebles, firmes, persistentes
de esperanza.
Existe la suerte, la posibilidad del atajo, los espejos distorsivos.
Está omnipresente la seducción de tus formas impecables,
tus hechizos tentadores y rotundos,
pero el desastre fatal de la pobreza
habla de la baja calidad de tu hermosura,
inobjetable para el que observa desde afuera (que no existe)
pero no para los que estamos adentro, en la ensalada.
Modelo de lo que hay que ser y hay que tener,
icono inequitativo de estos tiempos demandantes
de correcciones pendientes y de acciones
por achicar las diferencias materiales
para que brille la verdadera verdad de lo diverso
entre los distintos consensuando lo que viene.
Dos pasos atrás, tres adelante, acarreando la memoria.
Miles de muertos, lastimados y exiliados
para que brille un sol que aún soñamos
a pesar de las nubes oscuras de acechanzas
que persisten, que intimidan
sobre un suelo de dudas, sacrificios y de esfuerzos.
Pero somos humanos y así nos conducimos por la vida,
así vamos intuyendo la luz de una mañana
mientras amamos,
discutimos,
nos reímos
trabajamos,
estudiamos
con fracasos a cuestas, con dolores que son nuestros,
con la claudicación como opción, y aún
con el festejo apresurado en desmesura
por la mínima flor que dura un solo día
mientras buscamos el lugar de destino adonde vamos
a ritmos muy variados, los unos con los otros:
mezcla de tierra prometida y desafío algo confusos
marcado, señalado y resaltado en un mapa guardado para siempre
dobladito en el bolsillo que atesora la alegría
y en papel de colores indelebles, firmes, persistentes
de esperanza.
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