Von Lioncourt
Poeta recién llegado
A tí encomiendo mi corazón
sin recelo, sin vanidad,
lleno de esperanza en tí,
convencido de que lo puedas volver a querer.
No guardo para mí malicia alguna;
sin egoísmo te lo entrego entero,
con sus heridas,
con sus penas y alegrías.
Del pasado te guardo y guardo en él amores que fueron,
ilusiones congeladas, sentimientos ya vividos,
pasiones abandonadas hace largo tiempo
y las lágrimas vertidas de traición, dolor y desengaño.
A tí encomiendo mi corazón
malherido, entristecido,
sumido en soledad,
pero con el deseo de que lo quieras de nuevo tomar.
Tanto que te ha esperado,
tanto que te ha amado y en veces maldecido,
tanto que te recuerda que de palpitar se olvida;
tanto tanto, ya sin tí se muere y al abismo se condena.
Á tí encomiendo mi corazón,
amor de una vida y para siempre,
amor bello, infinito,
mi corazón, tuyo, ténlo, no es un pájaro muerto.
sin recelo, sin vanidad,
lleno de esperanza en tí,
convencido de que lo puedas volver a querer.
No guardo para mí malicia alguna;
sin egoísmo te lo entrego entero,
con sus heridas,
con sus penas y alegrías.
Del pasado te guardo y guardo en él amores que fueron,
ilusiones congeladas, sentimientos ya vividos,
pasiones abandonadas hace largo tiempo
y las lágrimas vertidas de traición, dolor y desengaño.
A tí encomiendo mi corazón
malherido, entristecido,
sumido en soledad,
pero con el deseo de que lo quieras de nuevo tomar.
Tanto que te ha esperado,
tanto que te ha amado y en veces maldecido,
tanto que te recuerda que de palpitar se olvida;
tanto tanto, ya sin tí se muere y al abismo se condena.
Á tí encomiendo mi corazón,
amor de una vida y para siempre,
amor bello, infinito,
mi corazón, tuyo, ténlo, no es un pájaro muerto.