Ahora que lo sé, debo confesarte,
él vino a rescatarme
de un sueño perverso,
una pesadilla
que jamás terminará
y comenzaría,
sin su ayuda...
Pues aquí estoy en un laberinto
y sé porque Dios nos mandó...
Ahora, que los prados
empiezan a florecer,
no cierres tus alas
y las puertas de tu alma.
Aquí estoy
con la melancolía
de mi corazón
y las penas gastadas,
pero con esperanza...
.
.
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él vino a rescatarme
de un sueño perverso,
una pesadilla
que jamás terminará
y comenzaría,
sin su ayuda...
Pues aquí estoy en un laberinto
y sé porque Dios nos mandó...
Ahora, que los prados
empiezan a florecer,
no cierres tus alas
y las puertas de tu alma.
Aquí estoy
con la melancolía
de mi corazón
y las penas gastadas,
pero con esperanza...
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