coral
Una dama muy querida en esta casa.
xxxxxxxx
No te atreves a mirarme,
escondes tu rostro noble
tras un muro para ocultar tus culpas.
Dices ser tú...
¡arrogante eficiente,
único lúcido entre la gente!
sin darte cuenta,
que he notado desde siempre
que no eres ese hombre valiente,
que te escudas tras un manto indiferente.
Yo sé de ti... y tú sabes de mí
sabes que sé de tu enfado,
sabes que descubro tu llanto
y que apaciguas tus ojos
sabiendo que te estoy mirando.
¡No te atreves a mirarme!
te acurrucas tras tus párpados mojados,
no sabes que yo te sé...
desde que te arrullé en mi canto.
¡No te atreves a mirarme!
sólo abres las ventanas de tus ojos
cuando quieres contar algo sagrado,
¡que me amas! pero detrás de tu amor...
está escondido tu enfado.
Yo sé de ti y tú... sabes de mí,
tú me amas, yo te amo,
pero se muere la vida
en este silencio sin cause,
se van acumulando las horas
y tú demostrando siempre tu enfado,
sin darte cuenta que la desdicha
se fabrica con nuestras manos.
Yo sé de ti y tú... de mí
¡y te lo estoy suplicando!
¡que te olvides de lo pasado!
que abones tu campo con alimento sagrado,
que nadie tiene la culpa
de lo que has fabricado
y si sigues tan enojado,
yo a ti...¡lo mismo te seguiré amando!
No te atreves a mirarme,
escondes tu rostro noble
tras un muro para ocultar tus culpas.
Dices ser tú...
¡arrogante eficiente,
único lúcido entre la gente!
sin darte cuenta,
que he notado desde siempre
que no eres ese hombre valiente,
que te escudas tras un manto indiferente.
Yo sé de ti... y tú sabes de mí
sabes que sé de tu enfado,
sabes que descubro tu llanto
y que apaciguas tus ojos
sabiendo que te estoy mirando.
¡No te atreves a mirarme!
te acurrucas tras tus párpados mojados,
no sabes que yo te sé...
desde que te arrullé en mi canto.
¡No te atreves a mirarme!
sólo abres las ventanas de tus ojos
cuando quieres contar algo sagrado,
¡que me amas! pero detrás de tu amor...
está escondido tu enfado.
Yo sé de ti y tú... sabes de mí,
tú me amas, yo te amo,
pero se muere la vida
en este silencio sin cause,
se van acumulando las horas
y tú demostrando siempre tu enfado,
sin darte cuenta que la desdicha
se fabrica con nuestras manos.
Yo sé de ti y tú... de mí
¡y te lo estoy suplicando!
¡que te olvides de lo pasado!
que abones tu campo con alimento sagrado,
que nadie tiene la culpa
de lo que has fabricado
y si sigues tan enojado,
yo a ti...¡lo mismo te seguiré amando!
Última edición:
::