Amarte es un ciclo interminable...

AMANT

Poeta adicto al portal
Tatuada la luna
en el pecho ennegrecido de la noche,
contempla mi mutismo.
Heridas las horas
por el puñal intangible de tu ausencia,
se arrastran y mueren de olvido,
y sobre mí, el viento sutil
con caricias insulsas,
intenta consolarme.



Cual fértil terreno, mi corazón reverdece
cada vez que lo pisas
o clavas en él
la aguda coa de tu indiferencia,
invisibles e inmortales semillas de amor, cultivas.


Se muere, de a poco,
mi alma dentro del cuerpo.
Soy sólo carne, sangre, huesos,
y tú: bella y segura de tí misma,
utópica diosa,
eres la modelo de Afrodita.


Ahogada en la total austeridad,
de mi habitación,
vivo el eterno deja vú de tu recuerdo,
inhalando reminiscencias
de tu adorada efigie
y exhalando lobreguez infinita.

¿Por qué estoy enamorada de una mujer?
Dios: ¡¿Por qué lo permites?!
, si es imposible que ella me ame.
¡¿Por qué es pecado,
este sentimiento tan sublime?!

Huele a primavera y sabe a elegía
cualquier espacio.
Resuena el eco de tu voz y tu respiración
en las paredes grisáceas y etéreas de mi alma
como una extraña y fantasmal reverberación
que mana de la nada,
al par de tus miradas.

Cuelgo el atavío de piel,
que siempre cubre mi cuerpo
y mi hipócrita felicidad,
en la soledad,
perchero de metal,
que parece sonreir
burlándose de mí.
Entonces siento tu lejanía, algidez infernal,
y los punzantes dardos de tu desdén,
herir mi esencia con crueldad.

Eres un borrador
que de la página de mi mente,
elimina al resto de la gente,
letras muertas,
con gráciles movimientos e infinita belleza
¡Oh, cómo quisiera que con besos desvanecieras mi tristeza!

Como el cielo, celeste es tu hermosura,
pues ni el tiempo puede mellarla
y cada día amaneces
con un rostro diferente,
pero siempre apoteósica.

De ojos a veces negros y otras azules,
el firmamento,
es el espejo que refleja mi pena,
el pozo de los deseos
donde una vez,
hace mucho tiempo,
lancé una moneda de oro y otra de plata,
pidiendo que me amaras... y aún espero...


Estar sin ti, es la muerte más dolorosa
que vivo a diario,
sintiendo el fuego del amor incinerándome
el corazón hasta pulverizarlo,
para luego hacerlo renacer
cual ave fénix
en un ciclo interminable...
 
Encantadora forma de las metáforas y los versos con un ritmo excelente. Poema digerible y muy bien construido. Aunque por ahí creo que una o dos ausencias de acentos. También te faltó un signo de interrogación al principio de una pregunta. Excelentes sentimientos y todo mi agradecimiento por tan emblemático poema. Saludos cordiales.

Andrés Amendizabal



Tatuada la luna
en el pecho ennegrecido de la noche,
contempla mi mutismo.
Heridas las horas
por el puñal intangible de tu ausencia,
se arrastran y mueren de olvido,
y sobre mi, el viento sutil
con caricias insulsas,
intenta consolarme



Cual fértil terreno, mi corazón reverdece
cada vez que lo pisas
o clavas en él
la aguda coa de tu indiferencia,
invisibles e inmortales semillas de amor, cultivas.


Se muere, de a poco,
mi alma dentro del cuerpo,
Soy sólo carne, sangre, huesos,
y tú: bella y segura de tí misma,
utópica diosa,
eres la modelo de Afrodita.


Ahogada en la total austeridad,
de mi habitación,
vivo el eterno deja vú de tu recuerdo,
inhalando reminiscencias
de tu adorada efigie
y exhalando lobreguez infinita.

Por qué estoy enamorada de una mujer?
Dios: ¡¿Por qué lo permites?!
, si es imposible que ella me ame?!
¡¿Por qué es pecado,
este sentimiento tan sublime?!

Huele a primavera y sabe a elegía
cualquier espacio.
Resuena el eco de tu voz y tu respiración
en las paredes grisáceas y etéreas de mi alma
como una extraña y fantasmal reverberación
que mana de la nada,
al par de tus miradas.

Cuelgo el atavío de piel,
que siempre cubre mi cuerpo
y mi hipócrita felicidad,
en la soledad,
perchero de metal,
que parece sonreir
burlándose de mí.
Entonces siento tu lejanía, algidez infernal,
y los punzantes dardos de tu desdén,
herir mi esencia con crueldad.

Eres un borrador
que de la página de mi mente,
elimina al resto de la gente,
letras muertas,
con gráciles movimientos e infinita belleza
¡Oh, cómo quisiera que con besos desvanecieras mi tristeza!

Como el cielo, celeste es tu hermosura,
pues ni el tiempo puede mellarla
y cada día amaneces
con un rostro diferente,
pero siempre apoteósica.

De ojos a veces negros y otras azules,
el firmamento,
es el espejo que refleja mi pena,
el pozo de los deseos
donde una vez,
hace mucho tiempo,
lancé una moneda de oro y otra de plata,
pidiendo que me amaras... y aún espero...


Estar sin ti, es la muerte más dolorosa
que vivo a diario,
sintiendo el fuego del amor incinerándome
el corazón hasta pulverizarlo,
para luego hacerlo renacer
cual ave fénix
en un ciclo interminable...
 
Tatuada la luna
en el pecho ennegrecido de la noche,
contempla mi mutismo.
Heridas las horas
por el puñal intangible de tu ausencia,
se arrastran y mueren de olvido,
y sobre mi, el viento sutil
con caricias insulsas,
intenta consolarme



Cual fértil terreno, mi corazón reverdece
cada vez que lo pisas
o clavas en él
la aguda coa de tu indiferencia,
invisibles e inmortales semillas de amor, cultivas.


Se muere, de a poco,
mi alma dentro del cuerpo,
Soy sólo carne, sangre, huesos,
y tú: bella y segura de tí misma,
utópica diosa,
eres la modelo de Afrodita.


Ahogada en la total austeridad,
de mi habitación,
vivo el eterno deja vú de tu recuerdo,
inhalando reminiscencias
de tu adorada efigie
y exhalando lobreguez infinita.

Por qué estoy enamorada de una mujer?
Dios: ¡¿Por qué lo permites?!
, si es imposible que ella me ame?!
¡¿Por qué es pecado,
este sentimiento tan sublime?!

Huele a primavera y sabe a elegía
cualquier espacio.
Resuena el eco de tu voz y tu respiración
en las paredes grisáceas y etéreas de mi alma
como una extraña y fantasmal reverberación
que mana de la nada,
al par de tus miradas.

Cuelgo el atavío de piel,
que siempre cubre mi cuerpo
y mi hipócrita felicidad,
en la soledad,
perchero de metal,
que parece sonreir
burlándose de mí.
Entonces siento tu lejanía, algidez infernal,
y los punzantes dardos de tu desdén,
herir mi esencia con crueldad.

Eres un borrador
que de la página de mi mente,
elimina al resto de la gente,
letras muertas,
con gráciles movimientos e infinita belleza
¡Oh, cómo quisiera que con besos desvanecieras mi tristeza!

Como el cielo, celeste es tu hermosura,
pues ni el tiempo puede mellarla
y cada día amaneces
con un rostro diferente,
pero siempre apoteósica.

De ojos a veces negros y otras azules,
el firmamento,
es el espejo que refleja mi pena,
el pozo de los deseos
donde una vez,
hace mucho tiempo,
lancé una moneda de oro y otra de plata,
pidiendo que me amaras... y aún espero...


Estar sin ti, es la muerte más dolorosa
que vivo a diario,
sintiendo el fuego del amor incinerándome
el corazón hasta pulverizarlo,
para luego hacerlo renacer
cual ave fénix
en un ciclo interminable...

UN BUEN POEMA, HAS LOGRADO BUENAS FUGIRAS ADEMÁS EL POEMA ES MUY COMPLETO Y CON MUY BUENA ESTRUCTURA.

BESOS.
 
Tatuada la luna
en el pecho ennegrecido de la noche,
contempla mi mutismo.
Heridas las horas
por el puñal intangible de tu ausencia,
se arrastran y mueren de olvido,
y sobre mí, el viento sutil
con caricias insulsas,
intenta consolarme.



Cual fértil terreno, mi corazón reverdece
cada vez que lo pisas
o clavas en él
la aguda coa de tu indiferencia,
invisibles e inmortales semillas de amor, cultivas.


Se muere, de a poco,
mi alma dentro del cuerpo.
Soy sólo carne, sangre, huesos,
y tú: bella y segura de tí misma,
utópica diosa,
eres la modelo de Afrodita.


Ahogada en la total austeridad,
de mi habitación,
vivo el eterno deja vú de tu recuerdo,
inhalando reminiscencias
de tu adorada efigie
y exhalando lobreguez infinita.

¿Por qué estoy enamorada de una mujer?
Dios: ¡¿Por qué lo permites?!
, si es imposible que ella me ame?!
¡¿Por qué es pecado,
este sentimiento tan sublime?!

Huele a primavera y sabe a elegía
cualquier espacio.
Resuena el eco de tu voz y tu respiración
en las paredes grisáceas y etéreas de mi alma
como una extraña y fantasmal reverberación
que mana de la nada,
al par de tus miradas.

Cuelgo el atavío de piel,
que siempre cubre mi cuerpo
y mi hipócrita felicidad,
en la soledad,
perchero de metal,
que parece sonreir
burlándose de mí.
Entonces siento tu lejanía, algidez infernal,
y los punzantes dardos de tu desdén,
herir mi esencia con crueldad.

Eres un borrador
que de la página de mi mente,
elimina al resto de la gente,
letras muertas,
con gráciles movimientos e infinita belleza
¡Oh, cómo quisiera que con besos desvanecieras mi tristeza!

Como el cielo, celeste es tu hermosura,
pues ni el tiempo puede mellarla
y cada día amaneces
con un rostro diferente,
pero siempre apoteósica.

De ojos a veces negros y otras azules,
el firmamento,
es el espejo que refleja mi pena,
el pozo de los deseos
donde una vez,
hace mucho tiempo,
lancé una moneda de oro y otra de plata,
pidiendo que me amaras... y aún espero...


Estar sin ti, es la muerte más dolorosa
que vivo a diario,
sintiendo el fuego del amor incinerándome
el corazón hasta pulverizarlo,
para luego hacerlo renacer
cual ave fénix
en un ciclo interminable...

Tu poema es alucinante niña, de principio a fin.
Has desnudado tus sentimientos de una forma increíble. Realmente ha sido un gran placer leerte, te dejo mis besos y estrellas

Denn
 
Tatuada la luna
en el pecho ennegrecido de la noche,
contempla mi mutismo.
Heridas las horas
por el puñal intangible de tu ausencia,
se arrastran y mueren de olvido,
y sobre mí, el viento sutil
con caricias insulsas,
intenta consolarme.



Cual fértil terreno, mi corazón reverdece
cada vez que lo pisas
o clavas en él
la aguda coa de tu indiferencia,
invisibles e inmortales semillas de amor, cultivas.


Se muere, de a poco,
mi alma dentro del cuerpo.
Soy sólo carne, sangre, huesos,
y tú: bella y segura de tí misma,
utópica diosa,
eres la modelo de Afrodita.


Ahogada en la total austeridad,
de mi habitación,
vivo el eterno deja vú de tu recuerdo,
inhalando reminiscencias
de tu adorada efigie
y exhalando lobreguez infinita.

¿Por qué estoy enamorada de una mujer?
Dios: ¡¿Por qué lo permites?!
, si es imposible que ella me ame.
¡¿Por qué es pecado,
este sentimiento tan sublime?!

Huele a primavera y sabe a elegía
cualquier espacio.
Resuena el eco de tu voz y tu respiración
en las paredes grisáceas y etéreas de mi alma
como una extraña y fantasmal reverberación
que mana de la nada,
al par de tus miradas.

Cuelgo el atavío de piel,
que siempre cubre mi cuerpo
y mi hipócrita felicidad,
en la soledad,
perchero de metal,
que parece sonreir
burlándose de mí.
Entonces siento tu lejanía, algidez infernal,
y los punzantes dardos de tu desdén,
herir mi esencia con crueldad.

Eres un borrador
que de la página de mi mente,
elimina al resto de la gente,
letras muertas,
con gráciles movimientos e infinita belleza
¡Oh, cómo quisiera que con besos desvanecieras mi tristeza!

Como el cielo, celeste es tu hermosura,
pues ni el tiempo puede mellarla
y cada día amaneces
con un rostro diferente,
pero siempre apoteósica.

De ojos a veces negros y otras azules,
el firmamento,
es el espejo que refleja mi pena,
el pozo de los deseos
donde una vez,
hace mucho tiempo,
lancé una moneda de oro y otra de plata,
pidiendo que me amaras... y aún espero...


Estar sin ti, es la muerte más dolorosa
que vivo a diario,
sintiendo el fuego del amor incinerándome
el corazón hasta pulverizarlo,
para luego hacerlo renacer
cual ave fénix
en un ciclo interminable...

Hermoso escrito tanto por el tema como por su estructura....
Besos miles ...Dios te bendiga.
 
Tatuada la luna
en el pecho ennegrecido de la noche,
contempla mi mutismo.
Heridas las horas
por el puñal intangible de tu ausencia,
se arrastran y mueren de olvido,
y sobre mí, el viento sutil
con caricias insulsas,
intenta consolarme.



Cual fértil terreno, mi corazón reverdece
cada vez que lo pisas
o clavas en él
la aguda coa de tu indiferencia,
invisibles e inmortales semillas de amor, cultivas.


Se muere, de a poco,
mi alma dentro del cuerpo.
Soy sólo carne, sangre, huesos,
y tú: bella y segura de tí misma,
utópica diosa,
eres la modelo de Afrodita.


Ahogada en la total austeridad,
de mi habitación,
vivo el eterno deja vú de tu recuerdo,
inhalando reminiscencias
de tu adorada efigie
y exhalando lobreguez infinita.

¿Por qué estoy enamorada de una mujer?
Dios: ¡¿Por qué lo permites?!
, si es imposible que ella me ame.
¡¿Por qué es pecado,
este sentimiento tan sublime?!

Huele a primavera y sabe a elegía
cualquier espacio.
Resuena el eco de tu voz y tu respiración
en las paredes grisáceas y etéreas de mi alma
como una extraña y fantasmal reverberación
que mana de la nada,
al par de tus miradas.

Cuelgo el atavío de piel,
que siempre cubre mi cuerpo
y mi hipócrita felicidad,
en la soledad,
perchero de metal,
que parece sonreir
burlándose de mí.
Entonces siento tu lejanía, algidez infernal,
y los punzantes dardos de tu desdén,
herir mi esencia con crueldad.

Eres un borrador
que de la página de mi mente,
elimina al resto de la gente,
letras muertas,
con gráciles movimientos e infinita belleza
¡Oh, cómo quisiera que con besos desvanecieras mi tristeza!

Como el cielo, celeste es tu hermosura,
pues ni el tiempo puede mellarla
y cada día amaneces
con un rostro diferente,
pero siempre apoteósica.

De ojos a veces negros y otras azules,
el firmamento,
es el espejo que refleja mi pena,
el pozo de los deseos
donde una vez,
hace mucho tiempo,
lancé una moneda de oro y otra de plata,
pidiendo que me amaras... y aún espero...


Estar sin ti, es la muerte más dolorosa
que vivo a diario,
sintiendo el fuego del amor incinerándome
el corazón hasta pulverizarlo,
para luego hacerlo renacer
cual ave fénix
en un ciclo interminable...

"¡Oh, cómo quisiera que con besos desvanecieras mi tristeza!"
Cuanta emotividad vivida en ese verso,
imagenes desgarradores pero con sutileza,
has abierto tu alma,
no es pecado amar, independientemente de quién sea,
amar es hermoso, aunque cueste muchas veces el rodar de lágrimas,
pero me has dejado el alma abierta ante tu nostalgia.
Un gusto bella.
Besos.
Recuerda las sugerencias que previo a esto te hice.
 
hermosas imagenes,vividas sentidas,como siempre la estructura el lenguaje y la pulcritud de tus letras que contienes en cada poema son bellos,y a pesar del tema que tratas,es bellisimo
UN SALUDO MI QUERIDA AMIGA,que la vida te de aquello que anhelas
BESOS
 
Hermoso, extenso e intenso modo de describir el amor cuando no está al alcance de uno mismo. Te felicito y doy estrellas por él. Besos.
 
hermosas imagenes,vividas sentidas,como siempre la estructura el lenguaje y la pulcritud de tus letras que contienes en cada poema son bellos,y a pesar del tema que tratas,es bellisimo
UN SALUDO MI QUERIDA AMIGA,que la vida te de aquello que anhelas
BESOS

Gracias, Amiga, es un placer verte aqui visitando mis humildes letras sencillas. Agradezco que te hayas tomado el tiempo de leer y comentar este poema tan especial para mí. Te extraño. Ojalá podamos vernos pronto para echarnos unas cheves... Se me hizo agua la boca... Joder, me hace sonreir y me alegra de verdad que me leas. Mil besos, nena. Te quiero mucho.:::hug:::
 
Orale me impresiono el poema, demasiado,
pero no le quita su escencia, el dolor del
amor pero que es el amor sin dolor??
Buen poema, un gusto leerte.:::hug:::
 
Tatuada la luna
en el pecho ennegrecido de la noche,
contempla mi mutismo.
Heridas las horas
por el puñal intangible de tu ausencia,
se arrastran y mueren de olvido,
y sobre mí, el viento sutil
con caricias insulsas,
intenta consolarme.



Cual fértil terreno, mi corazón reverdece
cada vez que lo pisas
o clavas en él
la aguda coa de tu indiferencia,
invisibles e inmortales semillas de amor, cultivas.


Se muere, de a poco,
mi alma dentro del cuerpo.
Soy sólo carne, sangre, huesos,
y tú: bella y segura de tí misma,
utópica diosa,
eres la modelo de Afrodita.


Ahogada en la total austeridad,
de mi habitación,
vivo el eterno deja vú de tu recuerdo,
inhalando reminiscencias
de tu adorada efigie
y exhalando lobreguez infinita.

¿Por qué estoy enamorada de una mujer?
Dios: ¡¿Por qué lo permites?!
, si es imposible que ella me ame.
¡¿Por qué es pecado,
este sentimiento tan sublime?!

Huele a primavera y sabe a elegía
cualquier espacio.
Resuena el eco de tu voz y tu respiración
en las paredes grisáceas y etéreas de mi alma
como una extraña y fantasmal reverberación
que mana de la nada,
al par de tus miradas.

Cuelgo el atavío de piel,
que siempre cubre mi cuerpo
y mi hipócrita felicidad,
en la soledad,
perchero de metal,
que parece sonreir
burlándose de mí.
Entonces siento tu lejanía, algidez infernal,
y los punzantes dardos de tu desdén,
herir mi esencia con crueldad.

Eres un borrador
que de la página de mi mente,
elimina al resto de la gente,
letras muertas,
con gráciles movimientos e infinita belleza
¡Oh, cómo quisiera que con besos desvanecieras mi tristeza!

Como el cielo, celeste es tu hermosura,
pues ni el tiempo puede mellarla
y cada día amaneces
con un rostro diferente,
pero siempre apoteósica.

De ojos a veces negros y otras azules,
el firmamento,
es el espejo que refleja mi pena,
el pozo de los deseos
donde una vez,
hace mucho tiempo,
lancé una moneda de oro y otra de plata,
pidiendo que me amaras... y aún espero...


Estar sin ti, es la muerte más dolorosa
que vivo a diario,
sintiendo el fuego del amor incinerándome
el corazón hasta pulverizarlo,
para luego hacerlo renacer
cual ave fénix
en un ciclo interminable...

Buen poema bello lenguaje, bellas imagenes, buenas metaforas! amiga desnudas tu alma! ojala que la paz llegue pronto a tu corazon, un placer leerte!!!
 
A veces uno se arrepiente y busca los motivos de esta vida, el por qué? y el cómo?... Y no hay respuesta, sólo el ser como se es, y el amar como sólo somos capaces de amar...

Un beso
 
No pongas a Dios en esto. Es tu decisión,tu elección,tu desviación(la cual se puede enmendar)enamorarte o estar enamorada de una mujer.Un cariño grande.
 
Flor , me impresiona la sencibilidad de tu alma , la belleza y la nostálgia con que impregnas estos versos llenos de amor, el amor... ese sentimiento puro que te hace crear tan maravillosos versos. Sin duda un gran escrito con un lenguaje muy explícito pero a la vez bien cuidado. :::hug::: y estrellitas linda amiga.


Tatuada la luna
en el pecho ennegrecido de la noche,
contempla mi mutismo.
Heridas las horas
por el puñal intangible de tu ausencia,
se arrastran y mueren de olvido,
y sobre mí, el viento sutil
con caricias insulsas,
intenta consolarme.



Cual fértil terreno, mi corazón reverdece
cada vez que lo pisas
o clavas en él
la aguda coa de tu indiferencia,
invisibles e inmortales semillas de amor, cultivas.


Se muere, de a poco,
mi alma dentro del cuerpo.
Soy sólo carne, sangre, huesos,
y tú: bella y segura de tí misma,
utópica diosa,
eres la modelo de Afrodita.


Ahogada en la total austeridad,
de mi habitación,
vivo el eterno deja vú de tu recuerdo,
inhalando reminiscencias
de tu adorada efigie
y exhalando lobreguez infinita.

¿Por qué estoy enamorada de una mujer?
Dios: ¡¿Por qué lo permites?!
, si es imposible que ella me ame.
¡¿Por qué es pecado,
este sentimiento tan sublime?!

Huele a primavera y sabe a elegía
cualquier espacio.
Resuena el eco de tu voz y tu respiración
en las paredes grisáceas y etéreas de mi alma
como una extraña y fantasmal reverberación
que mana de la nada,
al par de tus miradas.

Cuelgo el atavío de piel,
que siempre cubre mi cuerpo
y mi hipócrita felicidad,
en la soledad,
perchero de metal,
que parece sonreir
burlándose de mí.
Entonces siento tu lejanía, algidez infernal,
y los punzantes dardos de tu desdén,
herir mi esencia con crueldad.

Eres un borrador
que de la página de mi mente,
elimina al resto de la gente,
letras muertas,
con gráciles movimientos e infinita belleza
¡Oh, cómo quisiera que con besos desvanecieras mi tristeza!

Como el cielo, celeste es tu hermosura,
pues ni el tiempo puede mellarla
y cada día amaneces
con un rostro diferente,
pero siempre apoteósica.

De ojos a veces negros y otras azules,
el firmamento,
es el espejo que refleja mi pena,
el pozo de los deseos
donde una vez,
hace mucho tiempo,
lancé una moneda de oro y otra de plata,
pidiendo que me amaras... y aún espero...


Estar sin ti, es la muerte más dolorosa
que vivo a diario,
sintiendo el fuego del amor incinerándome
el corazón hasta pulverizarlo,
para luego hacerlo renacer
cual ave fénix
en un ciclo interminable...
 
Si la verdad NO metas a DIos en esto, los humanos hacemos tantas cosas que solo averguenzan a nuestro creador, estas son cosas tuyas, escribes muy hermoso, pero lastima de tema, deberia de haber un espacio exlusivo para este tipo de temas pero ni hablar.

saludos
 
Bellos versos, y apasionados sentimientos, me ha encantado visitarte. No pretendas custionar lo que no tiene respuesta, y acepta solo lo que quieras ser, de otra forma, siempre estarás encadenada a una mentira, besos, tu amiga, Osmara.
 
Buenas metáforas, sentido y dirección en los versos. La tercera estrofa es muy bella.
Felicidades poeta.
Mis estrellas y un beso,:::hug:::
 

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