Es un momento inquietante
el verte a tras luz
soberbia inquietud por mí.
Es un refriego de problemas recordarte
envalentada en mis palabras amorosas
pasiva en mis labios, tus besos fieros.
Es la locura dueña de mi voz
al referirme al cuerpo ,un estuche
que es solo imagen,
la cual no daña nada
ensalza mi libertad
de amar.
Es un momento inquietante
planear el primer beso del dia
el último de la mañana,
el último suave desliz de la carne en tu rostro
disuelto en mí,
en mi estructura años mayor a ti,
en mi concepto de amor secreto,
vuelto cúmulo de prisas ideas ralas
por el capricho diario de verte
morocha suelta y estrujada.
Enlodada en las piruetas torpes
mis palabras modernas, faltas de
galanteo limeño, pucheros misios mis intentos
alocados.
Es un momento inquietante
el ver mi rostro en tus caderas anchas
en tus lisuras suaves,
en el resto de ti hecho un morropón sinuoso
secular a la vista
de hombres torpes.
Inquieta, hembra jijuna, tórrida,
inclemente me invades, me violas
sin gritos ni rasgos violento,
solo con la voz aguada me torturas
dilatas el placer que llevo dentro,
hembra me llama el contenido
el roble ensamblado en ti, lleno de aromas
de rones y finos vinos, de pisco
reposado por años al parir del alambique
su expresión máxima.
Es un momento inquietante
el verte nuevamente,
sonreírte, lapidarte.
el verte a tras luz
soberbia inquietud por mí.
Es un refriego de problemas recordarte
envalentada en mis palabras amorosas
pasiva en mis labios, tus besos fieros.
Es la locura dueña de mi voz
al referirme al cuerpo ,un estuche
que es solo imagen,
la cual no daña nada
ensalza mi libertad
de amar.
Es un momento inquietante
planear el primer beso del dia
el último de la mañana,
el último suave desliz de la carne en tu rostro
disuelto en mí,
en mi estructura años mayor a ti,
en mi concepto de amor secreto,
vuelto cúmulo de prisas ideas ralas
por el capricho diario de verte
morocha suelta y estrujada.
Enlodada en las piruetas torpes
mis palabras modernas, faltas de
galanteo limeño, pucheros misios mis intentos
alocados.
Es un momento inquietante
el ver mi rostro en tus caderas anchas
en tus lisuras suaves,
en el resto de ti hecho un morropón sinuoso
secular a la vista
de hombres torpes.
Inquieta, hembra jijuna, tórrida,
inclemente me invades, me violas
sin gritos ni rasgos violento,
solo con la voz aguada me torturas
dilatas el placer que llevo dentro,
hembra me llama el contenido
el roble ensamblado en ti, lleno de aromas
de rones y finos vinos, de pisco
reposado por años al parir del alambique
su expresión máxima.
Es un momento inquietante
el verte nuevamente,
sonreírte, lapidarte.