En horas de carne te me espacas,
mis manos de humo te buscan:
latido de dioses en mi reló.
Asfixia tu afán:
corres tras una roca
como tras algo ignoto
Yo soy aquel suspiro,
la línea por ti avasallada,
argucias de amor
y luego luego
inminente olvido.
Sabio, austero, famélico:
granos que en su caída
crean flagelan destruyen...
Como la duna en su llorar
El día, aún dorado,
sufrirá el óxido de tu mano:
¡todo ahora es ya pasado!
En mi triste canción estaré yo,
sin ser yo y, tal vez, aun sin estar
mis manos de humo te buscan:
latido de dioses en mi reló.
Asfixia tu afán:
corres tras una roca
como tras algo ignoto
Yo soy aquel suspiro,
la línea por ti avasallada,
argucias de amor
y luego luego
inminente olvido.
Sabio, austero, famélico:
granos que en su caída
crean flagelan destruyen...
Como la duna en su llorar
El día, aún dorado,
sufrirá el óxido de tu mano:
¡todo ahora es ya pasado!
En mi triste canción estaré yo,
sin ser yo y, tal vez, aun sin estar