CIBELES
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hambruna




Aunque le des la vuelta a tu conciencia,
cataratas pongas en tus iris,
aunque te gires para ignorar y no ver,
el tercer ojo de tu espalda
lo sabe,
porque existe, sí
E
X
I
S
T
E
Niños nacidos del vientre de una mujer
como tú,
como yo,
como tu hijo,
como mi hijo.
Niños de ojos grandes y mirada perdida,
estómagos abultados de tripas desnutridas,
condenados a morir desde que se concibieron,
certificado de defunción en sus famélicas manos.
¡Venid, ayudemos!
Voy en cuanto pueda, estoy haciendo recuento de votos.
Yo también, cuando acabe mi campaña electoral.
Y yo, cuando prepare los titulares del diario.
Contad conmigo, en cuanto reúna los enanitos para mi circo.
Y yo... cuando cene y acabe estos versos...
Entre tanto,
las moscas revolotean felices
y las hienas
y los buitres...
cataratas pongas en tus iris,
aunque te gires para ignorar y no ver,
el tercer ojo de tu espalda
lo sabe,
porque existe, sí
E
X
I
S
T
E
Niños nacidos del vientre de una mujer
como tú,
como yo,
como tu hijo,
como mi hijo.
Niños de ojos grandes y mirada perdida,
estómagos abultados de tripas desnutridas,
condenados a morir desde que se concibieron,
certificado de defunción en sus famélicas manos.
¡Venid, ayudemos!
Voy en cuanto pueda, estoy haciendo recuento de votos.
Yo también, cuando acabe mi campaña electoral.
Y yo, cuando prepare los titulares del diario.
Contad conmigo, en cuanto reúna los enanitos para mi circo.
Y yo... cuando cene y acabe estos versos...
Entre tanto,
las moscas revolotean felices
y las hienas
y los buitres...
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