Gustavo Mistral
Poeta reconocido en el portal.
Nostalgias
Te extraño, tú lo sabes, como la flor extraña,
cuando el invierno llega, la luz que le da el sol
y de extrañarte tanto mi corazón se daña,
y de tanto extrañarte, mi llanto es de arrebol.
Entonces si pretendo volver sobre el recuerdo
de las noches aquellas que con fervor te amé,
me llena el miedo infame y pienso que te pierdo,
que no verán mis ojos todo cuanto soñé.
A veces me pregunto si eres feliz conmigo,
si alguna vez sentiste lo que he sentido yo
cuando recuerdo y siento que mi mundo es contigo
cuando siento y recuerdo lo que tu amor me dio.
Me embarga, en estos días, una rara tristeza
y es rara, ciertamente, que no alcanzo a creer
que es mía tu ternura, que es mía tu belleza
y que, devotamente, te llamas mi mujer.
O bien puede alegrarme la brisa en las auroras,
el canto de un jilguero que me recuerda a ti;
lo breve de los años, lo inmenso de las horas
o tu dulce mirada cuando dijiste sí.
Y así paso los días soñando con el mundo
que cada beso nuestro ha logrado crear
un beso que, por corto, llega a ser tan profundo,
y un beso que, por suave, nos llega desgarrar.
¿Recuerdas el primero? Parece tan lejano,
apenas si juntamos nuestras bocas, los dos
y sin embargo cupo en ese beso humano
todo el amor del hombre y la gloria de Dios.
Mañana si el destino intenta separarnos,
tomándote en mis brazos y sin mirar atrás
iremos a otra tierra do no puedan hallarnos
ni el hombre, ni los dioses, ni todo lo demás.
Allá nos amaremos hasta el último aliento,
hasta que nuestros cuerpos precisen descansar
y cuando tu alma viaje al mismo firmamento
yo he de volverme luna para a tu lado estar.
Te extraño, tú lo sabes, como la flor extraña,
cuando el invierno llega, la luz que le da el sol
y de extrañarte tanto mi corazón se daña,
y de tanto extrañarte, mi llanto es de arrebol.
Entonces si pretendo volver sobre el recuerdo
de las noches aquellas que con fervor te amé,
me llena el miedo infame y pienso que te pierdo,
que no verán mis ojos todo cuanto soñé.
A veces me pregunto si eres feliz conmigo,
si alguna vez sentiste lo que he sentido yo
cuando recuerdo y siento que mi mundo es contigo
cuando siento y recuerdo lo que tu amor me dio.
Me embarga, en estos días, una rara tristeza
y es rara, ciertamente, que no alcanzo a creer
que es mía tu ternura, que es mía tu belleza
y que, devotamente, te llamas mi mujer.
O bien puede alegrarme la brisa en las auroras,
el canto de un jilguero que me recuerda a ti;
lo breve de los años, lo inmenso de las horas
o tu dulce mirada cuando dijiste sí.
Y así paso los días soñando con el mundo
que cada beso nuestro ha logrado crear
un beso que, por corto, llega a ser tan profundo,
y un beso que, por suave, nos llega desgarrar.
¿Recuerdas el primero? Parece tan lejano,
apenas si juntamos nuestras bocas, los dos
y sin embargo cupo en ese beso humano
todo el amor del hombre y la gloria de Dios.
Mañana si el destino intenta separarnos,
tomándote en mis brazos y sin mirar atrás
iremos a otra tierra do no puedan hallarnos
ni el hombre, ni los dioses, ni todo lo demás.
Allá nos amaremos hasta el último aliento,
hasta que nuestros cuerpos precisen descansar
y cuando tu alma viaje al mismo firmamento
yo he de volverme luna para a tu lado estar.