Siempre hay frío
Siempre hay frío, los aviones de papel
que lanza una conciencia me hacen aire.
A mi me late un remitente que sabe a corazón
tembloroso, que se eleva en los jardines
por unos ojos postrados en una carta,
un viaje cercano a tu mezclilla radiante
que usas a diario
Yo siempre tengo frío, las fumarolas
que le compre a la luna roja,
me las gaste en tu blusa creyente
y entreabierta de arriba
Creyente tu blusa, creyente
de mi calor.
Tengo frío siempre, una taza
de canela me reconforta,
la tomo todos los días
o cuando estoy nervioso
Pero entiendo que tengo pupilas
con la devoción de astronauta,
que te descubrieron hace un año, discípula
de la belleza.
Siempre tan frío, mis manos literalmente
siguen en hielo, hablan de risas en enero
que se escaparan a mayo, tocaran las tuyas
y juntas reirán.
Soy el modelo de la noche, que la vela
tiene prendida todos los viernes,
¿ Acaso lo largo de una mirada
se puede parecer a una flecha que se estampa
en un árbol? Pero yo choque con tu pureza
y apague la vela con un soplido nuevo
De modelo nocturno pase a ser un ángel
que duerme contigo bajo las cobijas,
no se que sea del sideral espacio
o de lo agresivo del invierno próximo,
que mis alas se te clavan en los senos
Mis caricias violentas de amor,
totalmente emplumadas, que no te causan daño.
Hace un poco de frío, soy más blando que una roca,
más fuerte que un pétalo con horas de vida
Tú me haces escudo, espada, trigo, siembra,
norte, sur, idea, fuego y alimento.
Soy tu emoción y viceversa.
Eres lo que más adoro, lo que más amo,
amor diferente, la imagen de la lluvia
que me va besando, que me va bien
No como octubre y sus arañas
que no me iba, nunca me fue.
Siempre hay frío, las historietas nadan
en mis pies como la esencia de un retrato
descalzo, soy un niño sencillo,
que te ama sencillo.
Subsistiéndonos, en los trucos que se astillan
en nuestras razones, he escrito tanto
Para decirte, que mi calma perfecta
parece impaciencia irónica, desinencia
en la yugular del cielo, somos más que eso.
Ahora tú tienes frío, la franela de mi cuerpo
te rodea efusivamente
Amor ya no tengo frío, ya no tengo,
pero te he escrito tanto que me volví
dramaturgo errante, eterno de ti
Ya no tengo frío tus brazos
me lo quitaron,
y a no tienes frío, en realidad nunca
lo tuviste, nunca amor.
Siempre tuve frío, los aviones de papel
que lanzaba una conciencia me hacían aire.
Tú me amas como a las estrellas,
como al sol, como a las aves, como a mi mente
que se filtra en la tuya para que te sepas amada.