Déjame llorar,
que cada lágrima gane su alma
o vea el vacío de este infierno helado,
que mis sentimientos viajen sin tu tiempo,
que mi corazón se descomprima
que no se parta en mil pedazos,
que mis ojos se liberen cerrados,
que mis dedos sujeten con fuerza el resto de mí.
No quieras impedir que mi interior,
tiña de azul más venas,
la orden de seguir no existe,
sólo una mueca de dolor al aire,
una retorcida melodía de frío final,
grito, a través de todos mis silencios.
Este momento es mío,
sin paz, sin ti,
mío... déjame llorar.