isabel rodriguez
Poeta asiduo al portal
Me duelen tus dedos.
Esperabas que llorase
y la tristeza
no llegó.
La almacené
en mi Yo interno
para sacarla días después.
El tiempo
se me prostituye
entre sollozos.
Hoy se derrama el mar
y no estás aquí para verlo.
Me duelen tus dedos.
Abril se acabará
encallado en el olvido.
Aprendí
del dolor y los recuerdos.
Aquello
me hizo crecer
y hoy me persigue.
Fantasmas
persiguiendo mis zapatos,
sin nombres
ni fechas
ni siquiera un amor .
Me duelen tus dedos,
me duelen como una muerte
en mi propio cuerpo,
como esa esquela
que lleva mi nombre
y sabe que en el fondo
esa no soy yo.
Me duele
saber que te escribo.
A este lado del mundo
hay cadáveres que acarician mi cuerpo,
lo sienten suyo,
a ratos,
cuando se lo permito.
Creen que amo,
que odio,
que perdono,
que olvido.
No saben
que esas cosas
sólo son para
mortales.
Que el odio
es una vía de escape
y el amor
nunca es bonito.
No saben que el amor mata,
el amor escuece,
el amor
se hace odio
cuando no hay piel
que sostenga
sus latidos.
Me duelen tus dedos
y esta noche
abril se muere,
y habrá otros mares
que se derramen,
otro tipo
de sollozos,
y otra dosis más
de olvido.
Esperabas que llorase
y la tristeza
no llegó.
La almacené
en mi Yo interno
para sacarla días después.
El tiempo
se me prostituye
entre sollozos.
Hoy se derrama el mar
y no estás aquí para verlo.
Me duelen tus dedos.
Abril se acabará
encallado en el olvido.
Aprendí
del dolor y los recuerdos.
Aquello
me hizo crecer
y hoy me persigue.
Fantasmas
persiguiendo mis zapatos,
sin nombres
ni fechas
ni siquiera un amor .
Me duelen tus dedos,
me duelen como una muerte
en mi propio cuerpo,
como esa esquela
que lleva mi nombre
y sabe que en el fondo
esa no soy yo.
Me duele
saber que te escribo.
A este lado del mundo
hay cadáveres que acarician mi cuerpo,
lo sienten suyo,
a ratos,
cuando se lo permito.
Creen que amo,
que odio,
que perdono,
que olvido.
No saben
que esas cosas
sólo son para
mortales.
Que el odio
es una vía de escape
y el amor
nunca es bonito.
No saben que el amor mata,
el amor escuece,
el amor
se hace odio
cuando no hay piel
que sostenga
sus latidos.
Me duelen tus dedos
y esta noche
abril se muere,
y habrá otros mares
que se derramen,
otro tipo
de sollozos,
y otra dosis más
de olvido.