Mauricio Del Piano
Poeta recién llegado
Es ese susurro entre las hojas del silencio
esas palabras tuyas de algunos jueves
mía, pero tuyas
ingresando a las arcas de mi mente,
deambulando entre mis pupilas y
los miles de iris del arco iris pulverizados
entre tantas cascadas de aguas bañadas
por el sol y secadas por la luz de mis ojos
tus palabras corren con la brisa fresca y
suaves son, mientras ingresan al baúl del juego
en la plaza de los pensamientos, balanceándose
entre ellos y miles de sentires que vuelan hacia ti
cada palabra que va y viene
se transforma en la arquitecta perfecta
formadora de figuras planas hacia el espacio
chispazos de mundos que buscan la plena cota
para amarse desde la distancia y hacia un mismo punto
de encuentros y miradas que estremecen al aire
que entra y sale de nuestros cuerpos colmados
de pasiones presas cuya cárcel es el miedo a volver a amar
son esos pasos que damos para acercarnos, sabiendo
qué hacemos, mientras atravesamos a la galería del peligro
más afamada por cada foto sepia descascarada por el tiempo
pero nada nos importa, pues
sabiendo que la cornisa es a la cima como
al acantilado y a la caída al precipicio más profundo
nada nos importa, pues sé que te conozco
intentando convencerme de que sí hay tiempo
para no dejarlo fluir como lo hace el viento
es que contigo puedo soñar;
sonreír, esperando que llegue a culminar mi sonrisa presa
de tanta encrucijada; de tanto laberinto buscando una salida
pues es en frente tuyo
frente a ti y junto a ti
desde donde puedo ir despojándome de mis máscaras
para volver a ver mi libertad agazapada por la tinta
de tanto sueño quedado en trazos
que jamás pudo parir a la figura, pues quedó ahí
presa entre cuatro cruces formando el marco
es que contigo puedo soñar;
sonreír, esperando que llegue a culminar mi sonrisa libre
otra vez
te conozco y estás ahí
cómplice de no sé qué
pero me gusta que sea así.
esas palabras tuyas de algunos jueves
mía, pero tuyas
ingresando a las arcas de mi mente,
deambulando entre mis pupilas y
los miles de iris del arco iris pulverizados
entre tantas cascadas de aguas bañadas
por el sol y secadas por la luz de mis ojos
tus palabras corren con la brisa fresca y
suaves son, mientras ingresan al baúl del juego
en la plaza de los pensamientos, balanceándose
entre ellos y miles de sentires que vuelan hacia ti
cada palabra que va y viene
se transforma en la arquitecta perfecta
formadora de figuras planas hacia el espacio
chispazos de mundos que buscan la plena cota
para amarse desde la distancia y hacia un mismo punto
de encuentros y miradas que estremecen al aire
que entra y sale de nuestros cuerpos colmados
de pasiones presas cuya cárcel es el miedo a volver a amar
son esos pasos que damos para acercarnos, sabiendo
qué hacemos, mientras atravesamos a la galería del peligro
más afamada por cada foto sepia descascarada por el tiempo
pero nada nos importa, pues
sabiendo que la cornisa es a la cima como
al acantilado y a la caída al precipicio más profundo
nada nos importa, pues sé que te conozco
intentando convencerme de que sí hay tiempo
para no dejarlo fluir como lo hace el viento
es que contigo puedo soñar;
sonreír, esperando que llegue a culminar mi sonrisa presa
de tanta encrucijada; de tanto laberinto buscando una salida
pues es en frente tuyo
frente a ti y junto a ti
desde donde puedo ir despojándome de mis máscaras
para volver a ver mi libertad agazapada por la tinta
de tanto sueño quedado en trazos
que jamás pudo parir a la figura, pues quedó ahí
presa entre cuatro cruces formando el marco
es que contigo puedo soñar;
sonreír, esperando que llegue a culminar mi sonrisa libre
otra vez
te conozco y estás ahí
cómplice de no sé qué
pero me gusta que sea así.