zulcas
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el dulce anhelo de
mis días y en blando
movimiento evoco
aquel perfume.
Me envuelve tu aroma
y es como una llovizna
musical sobre mi cuerpo.
Se instala en mi piel y en
mis labios.
Juega con mis latidos
corriendo por mis venas.
No hay murallas.
No hay olvido.
Tampoco lo intento porque
me gusta con los ojos cerrados
sentirte cerca.
¡Ay de mí!
¿Qué aroma de miel trajo el
viento que en fuego mi pecho
incendió?
Zulcas.
mis días y en blando
movimiento evoco
aquel perfume.
Me envuelve tu aroma
y es como una llovizna
musical sobre mi cuerpo.
Se instala en mi piel y en
mis labios.
Juega con mis latidos
corriendo por mis venas.
No hay murallas.
No hay olvido.
Tampoco lo intento porque
me gusta con los ojos cerrados
sentirte cerca.
¡Ay de mí!
¿Qué aroma de miel trajo el
viento que en fuego mi pecho
incendió?
Zulcas.
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