guerrero verde
Poeta veterano en el portal.
Apago la luz y empieza como cada noche.
Empieza el mareo ficticio,
tan ficticio como la placenta
de una madre sin hijo
Entre sabanas una hormiga danza,
negra y vacía por dentro,
seca, tan seca como roca de manantial.
Una hormiga negra se acerca a mi cabeza,
me besa y baña mis fantasías.
Lenta se incorpora por mi oído,
se abre paso entre mis neuronas
mientras una ameba muere sin destino
en alguna parte de mi cuerpo desvestido.
Siento sus pisadas, la siento y ella lo sabe.
Corta las dendritas de mis neuronas,
las muerde, se alimenta, sacia su hambre.
Una hormiga me embrutece; me hace adulto y hombre.
No quiero, tantas cosa no quiero y son.
Tantas veces me niego y soy.
Tantas alas deseo para un solo vuelo.
Tanto deseo ir y no voy, no soy.
Una hormiga sale al sol,
y yo no quiero abrirle los ojos
al sueño en el que siempre me despierto.
Empieza el mareo ficticio,
tan ficticio como la placenta
de una madre sin hijo
Entre sabanas una hormiga danza,
negra y vacía por dentro,
seca, tan seca como roca de manantial.
Una hormiga negra se acerca a mi cabeza,
me besa y baña mis fantasías.
Lenta se incorpora por mi oído,
se abre paso entre mis neuronas
mientras una ameba muere sin destino
en alguna parte de mi cuerpo desvestido.
Siento sus pisadas, la siento y ella lo sabe.
Corta las dendritas de mis neuronas,
las muerde, se alimenta, sacia su hambre.
Una hormiga me embrutece; me hace adulto y hombre.
No quiero, tantas cosa no quiero y son.
Tantas veces me niego y soy.
Tantas alas deseo para un solo vuelo.
Tanto deseo ir y no voy, no soy.
Una hormiga sale al sol,
y yo no quiero abrirle los ojos
al sueño en el que siempre me despierto.