Pedro Ferreira
Poeta veterano en el portal
NACE EL DÍA
Nace el día ya muerto,
inerte como labio descarnado
que dormita a la sombra de la luna
-la tragaron las olas del océano.
La nada deambula por las venas,
caricia de los dedos,
de las yemas de los dedos ausentes,
ya perdidos, ya olvidados, pasados,
caricia sobre la piel de tu sombra,
llena de hojas que fueron
vida, latidos, pulso, horas. Sin nombre.
Nace anónimo, como tu pasar.
La fría nieve que brota del párpado.
Agua silente. Que la sal desprende.
Que se desnuda.
Nace el día ya muerto,
inerte como labio descarnado
que dormita a la sombra de la luna
-la tragaron las olas del océano.
La nada deambula por las venas,
caricia de los dedos,
de las yemas de los dedos ausentes,
ya perdidos, ya olvidados, pasados,
caricia sobre la piel de tu sombra,
llena de hojas que fueron
vida, latidos, pulso, horas. Sin nombre.
Nace anónimo, como tu pasar.
La fría nieve que brota del párpado.
Agua silente. Que la sal desprende.
Que se desnuda.
Aguadulce, mayo de 2008
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