Mauricio Del Piano
Poeta recién llegado
He elegido no besarte.
El rubor de saber que sentiré
el calor y la humedad de tus labios
me incita a pensar que sería mejor no,
besarte.
He sentido que no
que no; que sería mejor no sentir el sabor
tus finos labios en los míos.
Por eso y más y más
he decidido no posar mi boca en los tuyos.
¡No creas que no he imaginado
el sabor de tus besos!
El sabor, el calor, color y
olor de tus labios, mientras aprietas
los míos, que saben a besos;
lo he sentido
al igual que el susurro imaginado
del aire remiso que nace de tu boca
ávida de sentir los míos.
He elegido no besarte
pues ahí yace yerto
el emular más fino
de ese paraíso que coronan tus labios
Ay! ¡Cómo he deseado
posarme en tus labios!
Y he elegido no besarte
a pesar que mi boca busca
intranquila lo tuyo
la humedad de tus labios
para entrar a la sima
más profunda de tu boca.
Y he elegido no besarte.
El rubor de saber que sentiré
el calor y la humedad de tus labios
me incita a pensar que sería mejor no,
besarte.
He sentido que no
que no; que sería mejor no sentir el sabor
tus finos labios en los míos.
Por eso y más y más
he decidido no posar mi boca en los tuyos.
¡No creas que no he imaginado
el sabor de tus besos!
El sabor, el calor, color y
olor de tus labios, mientras aprietas
los míos, que saben a besos;
lo he sentido
al igual que el susurro imaginado
del aire remiso que nace de tu boca
ávida de sentir los míos.
He elegido no besarte
pues ahí yace yerto
el emular más fino
de ese paraíso que coronan tus labios
Ay! ¡Cómo he deseado
posarme en tus labios!
Y he elegido no besarte
a pesar que mi boca busca
intranquila lo tuyo
la humedad de tus labios
para entrar a la sima
más profunda de tu boca.
Y he elegido no besarte.
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