Ricardo Leon De las Salas
Poeta fiel al portal
Pobre niño rico
triste es su abandono
su soledad compartida
con soldaditos y payasos
frías calaveras
de plomo y plástico
que lo miran sin mirarlo.
Su "ocupada" madre
en su afán por consolarlo
a él lo ha surtido
de cosas materiales.
Igual su padre
cuando de viaje regresa
viene cargado de extraños juguetes
tan extraños
como su volátil presencia.
Pocos son los latidos
de ternura que le llegan
y cuando una gota de cariño
irradía sus sentidos
ese alegre niño
la transforma en una lluvia
que vierte a los demás
contagiando el alma
de aquel que mira en su interior y siente
que otro niño brota
de su capullo una flor
viendo con espanto
en el espejo de su hijito
la careta horrible
de un hombre rudo
que en su piel se desgrana
y la sonrisa del niño
le tiende la mano
y viajan juntos
en sus barcos a la mar.
Y todo aquel que los mira
no ve en ellos para nada
ni al hombre duro
ni al triste niño
son dos infantes solitarios
que se divierten
con sus barquitos de papel.
triste es su abandono
su soledad compartida
con soldaditos y payasos
frías calaveras
de plomo y plástico
que lo miran sin mirarlo.
Su "ocupada" madre
en su afán por consolarlo
a él lo ha surtido
de cosas materiales.
Igual su padre
cuando de viaje regresa
viene cargado de extraños juguetes
tan extraños
como su volátil presencia.
Pocos son los latidos
de ternura que le llegan
y cuando una gota de cariño
irradía sus sentidos
ese alegre niño
la transforma en una lluvia
que vierte a los demás
contagiando el alma
de aquel que mira en su interior y siente
que otro niño brota
de su capullo una flor
viendo con espanto
en el espejo de su hijito
la careta horrible
de un hombre rudo
que en su piel se desgrana
y la sonrisa del niño
le tiende la mano
y viajan juntos
en sus barcos a la mar.
Y todo aquel que los mira
no ve en ellos para nada
ni al hombre duro
ni al triste niño
son dos infantes solitarios
que se divierten
con sus barquitos de papel.