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A mi madre - Eterno amor

Milagros bellísimo poema. Y tienes razón, el amor a tu madre es eterno, trasciende su muerte porque ella vive dentro de ti. Me ha encantado, por su dulzura, por los recuerdos, por todo!!! Magnífico.
Estrellas y muchos besos


Amiga querida, gracias por tu efusivo comentario.

Te quiero.

Besos.
 
Con un nudo en la garganta, sólo vengo a felicitarte por la belleza del contenido de este poema.
Sin duda alguna, desde algún lugar del cielo, tu madre te está sonriendo. Todo mi respeto a ese amor eterno y mi cariño para vos. Un beso gigante a tu corazón

Denn


Estimada Denn, gracias por visitar mis letras y comentar.

Un abrazo
 
Rosa.jpg


En el Mes Internacional de la Madre...
A mi madre, que aún estando muerta, jamás ha estado ni estará ausente en mi corazón y en mis pensamientos...
Con todos mis respetos hacia ti, mamá, permitiré que otros lean parte de nuestra eterna amistad. Te amaré por siempre...



ETERNO AMOR

Yo vengo del lugar donde todos son niños


Yo vengo del lugar donde todos son niños,
con esa admiración aún sigo creciendo.
Yo conocí a mi madre, de sacrificio recio,
que lustró en mí sus manos haciéndome cariño,
y aunque su piel de ángel marchitaba en el tiempo,
su hermoso corazón presentía mi destino.

Me sentaba en sus piernas y rodeaba su cuello,
sus piernas que aguantaban las várices de abrojo;
pellizcaba su cara limpiándole los poros
observando sus ojos buscándole secretos,
a veces descubría que retenía una lágrima,
a veces descubría lo que estaba en silencio,
mas, siempre yo callaba con caricias escuálidas
no quería revolver su alma de mujer.

Fui su niña chiquita, aún lo quisiera ser,
y un día, al sentarme de nuevo sobre ella
entonces me di cuenta que ya estaba muy vieja
y yo le había absorbido su calor y sus sueños.
Quise entonces honrarla, ofrecerle la luna,
las estrellas del cielo y todo el firmamento
cada luz, ca ilusión, y cada una por una,
que ella me regaló, tejiendo en mis recuerdos,
pero entonces sonrió y me dijo: los tengo.

Nunca podré olvidar cómo se le escapaba
la vida, día a día, cual deslave brutal
fue horrible presentir la muerte despiadada
que a lo más preciado cercaba a reclamar
suspiros que en su cama aún mostraban la vida
en un ser que fue hermoso y aún lo es todavía
porque vive en mi esencia y siempre vivirá.

¿Cómo fue todo aquello? ¿Por qué Señor quisiste
que muriera en mis brazos? ¿Por qué también me diste
frases de bendiciones, de fe y discernimiento?
para decirle adiós hacia un lugar incierto,
que yo le coloreaba con la luz de un pincel,
en el momento justo, en el momento aquel
cuando ya sin latidos a vivir se aferraba...

Fue grande Madre Mía, cuando vi que tu alma
ascendió cual susurro de la brisa de invierno;
tu blanca palidez, me quedó entre las manos
como traje tan mustio que se cae para el suelo,
y mientras que tu alma ya estaba ascendiendo
me esbozó una sonrisa, al tiempo de mi llanto.

Yo vengo del lugar donde todos son niños,
con esa admiración aún sigo creciendo
ya he vivido bastante y aún en mi camino,
la imagen de mi madre, es motivo de aliento,
la esencia de mi madre es sentimiento eterno.



©SorGalim
Milagros Hernández Chiliberti


Derecho de autoría en el Registro de la Producción Intelectual de la Dirección Nacional de Derecho de Autor (DNDA), adscrita al Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (SAPI).




Excelente... El corazón se me ha movido.


Besos.
 
Rosa.jpg


En el Mes Internacional de la Madre...
A mi madre, que aún estando muerta, jamás ha estado ni estará ausente en mi corazón y en mis pensamientos...
Con todos mis respetos hacia ti, mamá, permitiré que otros lean parte de nuestra eterna amistad. Te amaré por siempre...



ETERNO AMOR

Yo vengo del lugar donde todos son niños


Yo vengo del lugar donde todos son niños,
con esa admiración aún sigo creciendo.
Yo conocí a mi madre, de sacrificio recio,
que lustró en mí sus manos haciéndome cariño,
y aunque su piel de ángel marchitaba en el tiempo,
su hermoso corazón presentía mi destino.

Me sentaba en sus piernas y rodeaba su cuello,
sus piernas que aguantaban las várices de abrojo;
pellizcaba su cara limpiándole los poros
observando sus ojos buscándole secretos,
a veces descubría que retenía una lágrima,
a veces descubría lo que estaba en silencio,
mas, siempre yo callaba con caricias escuálidas
no quería revolver su alma de mujer.

Fui su niña chiquita, aún lo quisiera ser,
y un día, al sentarme de nuevo sobre ella
entonces me di cuenta que ya estaba muy vieja
y yo le había absorbido su calor y sus sueños.
Quise entonces honrarla, ofrecerle la luna,
las estrellas del cielo y todo el firmamento
cada luz, ca ilusión, y cada una por una,
que ella me regaló, tejiendo en mis recuerdos,
pero entonces sonrió y me dijo: los tengo.

Nunca podré olvidar cómo se le escapaba
la vida, día a día, cual deslave brutal
fue horrible presentir la muerte despiadada
que a lo más preciado cercaba a reclamar
suspiros que en su cama aún mostraban la vida
en un ser que fue hermoso y aún lo es todavía
porque vive en mi esencia y siempre vivirá.

¿Cómo fue todo aquello? ¿Por qué Señor quisiste
que muriera en mis brazos? ¿Por qué también me diste
frases de bendiciones, de fe y discernimiento?
para decirle adiós hacia un lugar incierto,
que yo le coloreaba con la luz de un pincel,
en el momento justo, en el momento aquel
cuando ya sin latidos a vivir se aferraba...

Fue grande Madre Mía, cuando vi que tu alma
ascendió cual susurro de la brisa de invierno;
tu blanca palidez, me quedó entre las manos
como traje tan mustio que se cae para el suelo,
y mientras que tu alma ya estaba ascendiendo
me esbozó una sonrisa, al tiempo de mi llanto.

Yo vengo del lugar donde todos son niños,
con esa admiración aún sigo creciendo
ya he vivido bastante y aún en mi camino,
la imagen de mi madre, es motivo de aliento,
la esencia de mi madre es sentimiento eterno.



©SorGalim
Milagros Hernández Chiliberti


Derecho de autoría en el Registro de la Producción Intelectual de la Dirección Nacional de Derecho de Autor (DNDA), adscrita al Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (SAPI).



Cuánto sentiminto...

He llorado.

Besos
.
 
Rosa.jpg


En el Mes Internacional de la Madre...
A mi madre, que aún estando muerta, jamás ha estado ni estará ausente en mi corazón y en mis pensamientos...
Con todos mis respetos hacia ti, mamá, permitiré que otros lean parte de nuestra eterna amistad. Te amaré por siempre...



ETERNO AMOR

Yo vengo del lugar donde todos son niños


Yo vengo del lugar donde todos son niños,
con esa admiración aún sigo creciendo.
Yo conocí a mi madre, de sacrificio recio,
que lustró en mí sus manos haciéndome cariño,
y aunque su piel de ángel marchitaba en el tiempo,
su hermoso corazón presentía mi destino.

Me sentaba en sus piernas y rodeaba su cuello,
sus piernas que aguantaban las várices de abrojo;
pellizcaba su cara limpiándole los poros
observando sus ojos buscándole secretos,
a veces descubría que retenía una lágrima,
a veces descubría lo que estaba en silencio,
mas, siempre yo callaba con caricias escuálidas
no quería revolver su alma de mujer.

Fui su niña chiquita, aún lo quisiera ser,
y un día, al sentarme de nuevo sobre ella
entonces me di cuenta que ya estaba muy vieja
y yo le había absorbido su calor y sus sueños.
Quise entonces honrarla, ofrecerle la luna,
las estrellas del cielo y todo el firmamento
cada luz, ca ilusión, y cada una por una,
que ella me regaló, tejiendo en mis recuerdos,
pero entonces sonrió y me dijo: los tengo.

Nunca podré olvidar cómo se le escapaba
la vida, día a día, cual deslave brutal
fue horrible presentir la muerte despiadada
que a lo más preciado cercaba a reclamar
suspiros que en su cama aún mostraban la vida
en un ser que fue hermoso y aún lo es todavía
porque vive en mi esencia y siempre vivirá.

¿Cómo fue todo aquello? ¿Por qué Señor quisiste
que muriera en mis brazos? ¿Por qué también me diste
frases de bendiciones, de fe y discernimiento?
para decirle adiós hacia un lugar incierto,
que yo le coloreaba con la luz de un pincel,
en el momento justo, en el momento aquel
cuando ya sin latidos a vivir se aferraba...

Fue grande Madre Mía, cuando vi que tu alma
ascendió cual susurro de la brisa de invierno;
tu blanca palidez, me quedó entre las manos
como traje tan mustio que se cae para el suelo,
y mientras que tu alma ya estaba ascendiendo
me esbozó una sonrisa, al tiempo de mi llanto.

Yo vengo del lugar donde todos son niños,
con esa admiración aún sigo creciendo
ya he vivido bastante y aún en mi camino,
la imagen de mi madre, es motivo de aliento,
la esencia de mi madre es sentimiento eterno.



©SorGalim
Milagros Hernández Chiliberti


Derecho de autoría en el Registro de la Producción Intelectual de la Dirección Nacional de Derecho de Autor (DNDA), adscrita al Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (SAPI).



En verdad al leer estas lineas me envolvi en una atmosfera tan dulce que solo me resta decir GRACIAS por tan hermosas lineas que no tienen comparacion en verdad muchas GRACIAS por compartir estos versos con todos los que nos regosigamos de leerlos.
 
En verdad al leer estas lineas me envolvi en una atmosfera tan dulce que solo me resta decir GRACIAS por tan hermosas lineas que no tienen comparacion en verdad muchas GRACIAS por compartir estos versos con todos los que nos regosigamos de leerlos.

¡Oh, amigo mejicano... Honor que me haces al comentarme!!

Un abrazo
 
El azar me ha traido por estas letras, Y estoy realmente conmovido por sus belleza. Nada mas saludar y felicitar podria. Un beso
 

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