Poema de una madre

coral

Una dama muy querida en esta casa.
Poema de una madre

¡Cuanto tiempo de amarlos hijos míos!
yo era aurora impregnada de rocío y...
¡Ya en la aurora no encuentro el paraíso!
he salpicado con llanto mis dominios
y el territorio de mi vientre está vacío.

¡A veces siento tan áridos mis campos!
a veces siento que por lo que he luchado tanto,
tan sólo son peldaños que me asoman al infierno
y nadie sabe que con dolor estoy muriendo.

¡Yo no fui frágil mariposa! sembré mis campos,
tal vez, en polvorientos desiertos,
con semillas que se fueron con el viento.
Grité mis súplicas, con quebrantado duelo
¡y mis súplicas no llegaron hasta el cielo!
hoy sólo retumba en mis oídos, una voz que se quedó sin eco.

Ya no pueden salir de mi garganta
las notas suaves ni aquel grave acento
¡ya sólo arden mis haberes en un mutismo de horas desdeñadas!
con mi alma desolada y sin abrigo.

Ya no repican ni siquiera las campanas
y veo entre mis manos como el tiempo pasa,
como se recoge la piel de mis entrañas
como se secan los pétalos del alma,
y se marchitan mis flores abonadas
con el llanto de mis ojos cual cascada
y sin siquiera un dulce beso como paga.

¡Cuánto tiempo de amarlos hijos míos!
cuanto tiempo, sin pensar que el cruel destino,
me pagará viendo sus delirios, con mis labios sellados,
sin que leyeran lo que ya estaba escrito,
con mis manos queriendo quitar las piedras del camino
y que caminaran por un sendero limpio.

¡Cuanto tiempo de amarlos hijos míos!
y... si tuviera que vivir de nuevo,
¡sembraría con mi sangre las espigas!
¡las regaría de nuevo con mi llanto!
buscaría nuevos frutos en el campo
dejaría que los soles me quemaran
hasta secarme en mi ocaso
y con mis manos recogería cada piedra del camino,
sembraría semillas frescas para que puedieran recoger el trigo
y si pudiera detener el tiempo dejaría rezagado este cansancio
¡para seguirlos amando con todos mis desvelos!
y moriría porque se hicieran realidad sus sueños
y después evaporarme con el viento...
En un suspiro subir cual nube donde termina el firmamento.


Prudencia Arenas
Coral
 
Última edición:
Poema de una madre

¡Cuanto tiempo de amarlos hijos míos!
yo era aurora impregnada de rocío y...
¡Ya en la aurora no encuentro el paraíso!
he salpicado con llanto mis dominios
y el territorio de mi vientre está vacio.

¡A veces siento tan árido mis campos!
a veces siento que por lo que he luchado tanto,
tan sólo son peldaños que me asoman al infierno
y nadie sabe que con dolor estoy muriendo.

¡Yo no fui frágil mariposa! sembré mis campos,
tal vez, en áridos desiertos con semillas que se fueron con el viento.
Grité mis suplicas, con quebrantado duelo
¡y mis suplicas no llegaron hasta cielo!
hoy sólo retumba en mis oídos, una voz que se quedó sin eco.

Ya no pueden salir de mi garganta
las notas suaves ni aquel grave acento
¡ya sólo arden mis haberes en un mutismo de horas desdeñadas!
con mi alma desolada y sin abrigo.

Ya no repican ni siquiera las campanas
y veo entre mis manos como el tiempo pasa,
como se recoge la piel de mis entrañas
como se secan los pétalos del alma,
y se marchitan mis flores abonadas
con el llanto de mis ojos cual cascada
y sin siquiera un dulce beso como paga.

¡Cuánto tiempo de amarlos hijos míos!
cuanto tiempo, sin pensar que el cruel destino,
me pagará viendo sus delirios, con mis labios sellados,
sin que leyeran lo que ya estaba escrito,
con mis manos queriendo quitar las piedras del camino
y caminaran por un sendero limpio.

¡Cuánto tiempo de amarlos hijos míos!
y... si tuviera que vivir de nuevo,
¡sembraría con mi sangre las espigas!
¡las regaría de nuevo con mi llanto!
buscaría nuevos frutos en el campo
dejaría que los soles me quemaran
hasta secarme en mi ocaso
y con mis manos recogería cada piedra del camino,
sembraría semillas frescas para que puedan recoger el trigo
y si pudiera detener el tiempo dejaría rezagado este cansancio
¡para seguirlos amando con todos mis desvelos!
y moriría porque se hicieran realidad sus sueños
y después evaporarme con el viento,
en un suspiro subir cual nube donde termina firmamento.


Prudencia Arenas
Coral




muy lindo tu poema amiga te felicito por lo que dices
 
Poema de una madre

¡Cuanto tiempo de amarlos hijos míos!
yo era aurora impregnada de rocío y...
¡Ya en la aurora no encuentro el paraíso!
he salpicado con llanto mis dominios
y el territorio de mi vientre está vacio.

¡A veces siento tan árido mis campos!
a veces siento que por lo que he luchado tanto,
tan sólo son peldaños que me asoman al infierno
y nadie sabe que con dolor estoy muriendo.

¡Yo no fui frágil mariposa! sembré mis campos,
tal vez, en áridos desiertos con semillas que se fueron con el viento.
Grité mis suplicas, con quebrantado duelo
¡y mis suplicas no llegaron hasta cielo!
hoy sólo retumba en mis oídos, una voz que se quedó sin eco.

Ya no pueden salir de mi garganta
las notas suaves ni aquel grave acento
¡ya sólo arden mis haberes en un mutismo de horas desdeñadas!
con mi alma desolada y sin abrigo.

Ya no repican ni siquiera las campanas
y veo entre mis manos como el tiempo pasa,
como se recoge la piel de mis entrañas
como se secan los pétalos del alma,
y se marchitan mis flores abonadas
con el llanto de mis ojos cual cascada
y sin siquiera un dulce beso como paga.

¡Cuánto tiempo de amarlos hijos míos!
cuanto tiempo, sin pensar que el cruel destino,
me pagará viendo sus delirios, con mis labios sellados,
sin que leyeran lo que ya estaba escrito,
con mis manos queriendo quitar las piedras del camino
y caminaran por un sendero limpio.

¡Cuánto tiempo de amarlos hijos míos!
y... si tuviera que vivir de nuevo,
¡sembraría con mi sangre las espigas!
¡las regaría de nuevo con mi llanto!
buscaría nuevos frutos en el campo
dejaría que los soles me quemaran
hasta secarme en mi ocaso
y con mis manos recogería cada piedra del camino,
sembraría semillas frescas para que puedan recoger el trigo
y si pudiera detener el tiempo dejaría rezagado este cansancio
¡para seguirlos amando con todos mis desvelos!
y moriría porque se hicieran realidad sus sueños
y después evaporarme con el viento,
en un suspiro subir cual nube donde termina firmamento.


Prudencia Arenas
Coral







Como el amor y el sufrimiento de una madre por los suyos, nada se le puede comparar, bellisimo poema Coral

un abrazo

EMU
 
Coral, me ha impresionado tu poema, es un grito de dolor. El amor de madre incondicional, por el que se da la vida... y ese sufrimiento, esa tristeza tan honda. Bellísimo.
Estrellas y muchos besos
 
¡Bello, triste y emotivo poema querida Coral! Te salió del alma, cada frase escrita, cada verso tiene una hermosura y una tristeza inigualable. Te felicito de corazón. Besos y abrazos.
 
Poema de una madre

¡Cuanto tiempo de amarlos hijos míos!
yo era aurora impregnada de rocío y...
¡Ya en la aurora no encuentro el paraíso!
he salpicado con llanto mis dominios
y el territorio de mi vientre está vacio.

¡A veces siento tan árido mis campos!
a veces siento que por lo que he luchado tanto,
tan sólo son peldaños que me asoman al infierno
y nadie sabe que con dolor estoy muriendo.

¡Yo no fui frágil mariposa! sembré mis campos,
tal vez, en áridos desiertos con semillas que se fueron con el viento.
Grité mis suplicas, con quebrantado duelo
¡y mis suplicas no llegaron hasta cielo!
hoy sólo retumba en mis oídos, una voz que se quedó sin eco.

Ya no pueden salir de mi garganta
las notas suaves ni aquel grave acento
¡ya sólo arden mis haberes en un mutismo de horas desdeñadas!
con mi alma desolada y sin abrigo.

Ya no repican ni siquiera las campanas
y veo entre mis manos como el tiempo pasa,
como se recoge la piel de mis entrañas
como se secan los pétalos del alma,
y se marchitan mis flores abonadas
con el llanto de mis ojos cual cascada
y sin siquiera un dulce beso como paga.

¡Cuánto tiempo de amarlos hijos míos!
cuanto tiempo, sin pensar que el cruel destino,
me pagará viendo sus delirios, con mis labios sellados,
sin que leyeran lo que ya estaba escrito,
con mis manos queriendo quitar las piedras del camino
y caminaran por un sendero limpio.

¡Cuánto tiempo de amarlos hijos míos!
y... si tuviera que vivir de nuevo,
¡sembraría con mi sangre las espigas!
¡las regaría de nuevo con mi llanto!
buscaría nuevos frutos en el campo
dejaría que los soles me quemaran
hasta secarme en mi ocaso
y con mis manos recogería cada piedra del camino,
sembraría semillas frescas para que puedan recoger el trigo
y si pudiera detener el tiempo dejaría rezagado este cansancio
¡para seguirlos amando con todos mis desvelos!
y moriría porque se hicieran realidad sus sueños
y después evaporarme con el viento,
en un suspiro subir cual nube donde termina firmamento.


Prudencia Arenas
Coral




es maravilloso el amor de una madre y a veces los hijos no nos damos cuenta de su entrega absoluta perdonando todo comprendiendo todo lo que hacemos .... deberámos valorar mas a una amdre por lo menso al que la tiene aun a su lado.
un honor leerte preciosa coral.
saluditos y abrazotes.
 
Linda Coral: al leerte, me parecía escucharte y con tu voz este bello poema que has escrito, cobraba vida en mis oídos y aumentaba la tremenda carga de emotividad que en él denotas. Felicidades. Un beso. Heriberto
 
muy lindo tu poema amiga te felicito por lo que dices

Santa Madre de Diooos, amiga mía este inmenso y sentido poema ha traspasado mi alma, ha dejado mis manos temblorosas y dos lagrimas surcaron de mis hojos al leerlo, pues no obstante la tristeza que reflejan tus letras, el poemas es sin duda alguna hermoso y ami humilde enterder, asolutamente magistral. Un cálido y solidario abrazo amig y todas mis estrellas para ti.
 
Coral...

El amor de madre es amor divino quién se sacrifica por ellos dándolo todo y luchando contra todo.

Cuando esperamos más de ellos es cuando caemos en el error de decepcionarnos de los otros, así como nos decepcionamos de nosotros mismos, por el trabajo que hemos hecho. Pensamos pues que no lo hemos hecho bien o que nuestras ilusiones están muy altas...

Te dejo un consejo querida amiga, quierelos como siempre y esa será tu recompensa.

Un beso

Eugenio
 
Coral:

Es lo más bello que he leído en mucho tiempo. Hay tanto sentimiento en tus palabras que no queda razón para analizar más nada.

Te felicito y admiro por tanto que expresas.

Abrazos!
 
Poema de una madre

¡Cuanto tiempo de amarlos hijos míos!
yo era aurora impregnada de rocío y...
¡Ya en la aurora no encuentro el paraíso!
he salpicado con llanto mis dominios
y el territorio de mi vientre está vacio.

¡A veces siento tan árido mis campos!
a veces siento que por lo que he luchado tanto,
tan sólo son peldaños que me asoman al infierno
y nadie sabe que con dolor estoy muriendo.

¡Yo no fui frágil mariposa! sembré mis campos,
tal vez, en polvorientos desiertos ,con semillas que se fueron con el viento.
Grité mis suplicas, con quebrantado duelo
¡y mis suplicas no llegaron hasta cielo!
hoy sólo retumba en mis oídos, una voz que se quedó sin eco.

Ya no pueden salir de mi garganta
las notas suaves ni aquel grave acento
¡ya sólo arden mis haberes en un mutismo de horas desdeñadas!
con mi alma desolada y sin abrigo.

Ya no repican ni siquiera las campanas
y veo entre mis manos como el tiempo pasa,
como se recoge la piel de mis entrañas
como se secan los pétalos del alma,
y se marchitan mis flores abonadas
con el llanto de mis ojos cual cascada
y sin siquiera un dulce beso como paga.

¡Cuánto tiempo de amarlos hijos míos!
cuanto tiempo, sin pensar que el cruel destino,
me pagará viendo sus delirios, con mis labios sellados,
sin que leyeran lo que ya estaba escrito,
con mis manos queriendo quitar las piedras del camino
y caminaran por un sendero limpio.

¡Cuánto tiempo de amarlos hijos míos!
y... si tuviera que vivir de nuevo,
¡sembraría con mi sangre las espigas!
¡las regaría de nuevo con mi llanto!
buscaría nuevos frutos en el campo
dejaría que los soles me quemaran
hasta secarme en mi ocaso
y con mis manos recogería cada piedra del camino,
sembraría semillas frescas para que puedan recoger el trigo
y si pudiera detener el tiempo dejaría rezagado este cansancio
¡para seguirlos amando con todos mis desvelos!
y moriría porque se hicieran realidad sus sueños
y después evaporarme con el viento,
en un suspiro subir cual nube donde termina firmamento.


Prudencia Arenas
Coral


Qué carga de afecto tan profundo, que expresión tan admirable, versos excelsos a los que ni el corazón más pétreo se resiste. Me quedo sin palabras, y pensar que esta es apenas una muestra de tu bella poesía. Un abrazo.

Luis María Murillo Sarmiento

http://luismmurillo.blogspot.com/ (Página de críticas y comentarios)
http://luismariamurillosarmiento.blogspot.com/ (Página literaria)
 
Un poema nostálgico, melancólico, profundamente conmovedor. Difícil ciencia la maternidad, misterioso arte que se aprende muchas veces con lágrimas de sangre.
Lo muestras con elevada maestría!
Rosas a tí, Coral.
Eduardo.
 
Coral, me ha impresionado tu poema, es un grito de dolor. El amor de madre incondicional, por el que se da la vida... y ese sufrimiento, esa tristeza tan honda. Bellísimo.
Estrellas y muchos besos

Hay momentos..que sobran las palabras y màs si no queremos que los hijos sufran, es cuando entonces...preferimos dejarlos dibujado con nuestra pluma.Gracias por dejar tan bonito comentario.Un abrazp
 
¡Bello, triste y emotivo poema querida Coral! Te salió del alma, cada frase escrita, cada verso tiene una hermosura y una tristeza inigualable. Te felicito de corazón. Besos y abrazos.

Hola mi querido Angel: me alegra mucho tener tus comentario, la verdad me llegan al alma.Gracias y un abrazo.
 
Madre es quien guía y se preocupa de sus hijos, aunque a veces no lo agradezcan de la manera oportuna, a pesar de mi corta edad comprendo tu sensación e intento que mi madre no sienta culpa por mis errores de ellos saco fuerzas y experiencias para crecer. Bonito poema a la par que cierto saludos, un gusto leerte.
 

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