Monimar
Poeta recién llegado
Y otro día
[más]
otro y otro
sentada en el mismo lugar,
creyéndo
o quizás esperando,
cuando en el silencio
de la espera propiciada
se escapan esos vestigios
claros
[que no se quieren ver]
de intenciones premeditadas
¿A qué te sabe el desconcierto?
ese que produces en otra piel
el que socava el afecto,
cubre de negros velos
los amaneceres perpetuos,
y lastima
el alma y la piel.
Le presiento sabor a hiel,
amargo que opaca la dulzura
del alma
desangrando por dentro
[rompiendo la calma]
¡Es eso!
pues si no
descubres alma de payaso
que bajo sonrisas
[falsas]
palabras alegres
[escritas en un guión]
oculta
la verdad triste, gris, opaca,
de un alma sin luz propia
que mancilla el ser
[y estar]
de otro corazón
Y sigo ahí
fantoche despeinado
arlequín perenne
en el teatro cotidiano
[ese que llaman vivir]
a la espera
silenciosa
eterna, desdichada
envuelta en círculos viciosos
[acartonados]
con la esperanza
[quizás vana]
de poder salir.
¡Un gesto!
Solo clamo por un gesto
que redentor
sublime los sentires
otorgue el descanso
[esperado]
que permita que florezcan
las trémulas semillas
plantadas en mi jardín.
Vuelve la melancolía
una y otra vez
empeñada en hacer algarabía
tiñendo
de oscuros matices las estancias
soleadas
acampa la tristeza rauda
[que apabulla el alma]
Y sigo
aquí negada
a permanecer callada
en el eterno círculo
de la espera
quieta, sintiendo
que mi alma
desespera.
[más]
otro y otro
sentada en el mismo lugar,
creyéndo
o quizás esperando,
cuando en el silencio
de la espera propiciada
se escapan esos vestigios
claros
[que no se quieren ver]
de intenciones premeditadas
¿A qué te sabe el desconcierto?
ese que produces en otra piel
el que socava el afecto,
cubre de negros velos
los amaneceres perpetuos,
y lastima
el alma y la piel.
Le presiento sabor a hiel,
amargo que opaca la dulzura
del alma
desangrando por dentro
[rompiendo la calma]
¡Es eso!
pues si no
descubres alma de payaso
que bajo sonrisas
[falsas]
palabras alegres
[escritas en un guión]
oculta
la verdad triste, gris, opaca,
de un alma sin luz propia
que mancilla el ser
[y estar]
de otro corazón
Y sigo ahí
fantoche despeinado
arlequín perenne
en el teatro cotidiano
[ese que llaman vivir]
a la espera
silenciosa
eterna, desdichada
envuelta en círculos viciosos
[acartonados]
con la esperanza
[quizás vana]
de poder salir.
¡Un gesto!
Solo clamo por un gesto
que redentor
sublime los sentires
otorgue el descanso
[esperado]
que permita que florezcan
las trémulas semillas
plantadas en mi jardín.
Vuelve la melancolía
una y otra vez
empeñada en hacer algarabía
tiñendo
de oscuros matices las estancias
soleadas
acampa la tristeza rauda
[que apabulla el alma]
Y sigo
aquí negada
a permanecer callada
en el eterno círculo
de la espera
quieta, sintiendo
que mi alma
desespera.
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