Enrique Quiroz Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
POEMA DEL PALOMO HERIDO
No pesques en mi arena no escarbes en mi mar
no espulgues mi memoria, no quiero recordar.
Yo te amé como el ave que ingenua y ciega canta
en la boca del tigre al pie de su garganta.
Dejaste que probara del néctar de tu miel,
como insecto - goloso- me hundí bajo tu piel.
Cabían tus planetas en mis manos abiertas,
y tú eras la anfitriona del amor y sus puertas.
El cielo me mostraba la luz de tu lucero,
mientras tú me cegabas al decirme: ¡te quiero¡
Como terco palomo, en alado derroche,
ardiente te colmaba de ensueños cada noche.
Tú ardías exaltada yo andaba electrizado,
y en la cruz pasional todo fue consumado.
La senda del calvario fue la gloria de un hombre,
y al contrario en tus ojos .. fue enterrado mi nombre.
¡No pesques en la arena no escarbes en el mar
verduga es la memoria, mejor es olvidar!.
¡Más fiero es el peligro de hurgar en el pasado,
que buscar esmeraldas al centro de un tornado!.
Altivos son sus ojos, mortal es su mirada,
filosa y penetrante punzante como espada.
Porque yo era el esclavo de todos sus desvelos,
complaciente fui el genio puntual de su anhelos.
Sin embargo yo amaba la flama de su hoguera,
decorada de flores y ardiente en primavera.
Y la amé como aquella plantita de maíz,
que sembrada en arena muriendo está feliz.
Y la amé como el oso que inverna en las praderas
yo invernaba en sus brazos y atado a sus caderas.
Nunca supe por cierto como nace el amor,
solo sé que ya muerto, resucita en dolor.
Y es el colmo de un árbol soñar con una estrella,
como el colmo de mi alma seguir pensando en ella.
No pesques en mi arena no escarbes en mi mar,
que al ver mi triste historia, el cielo va a llorar.
AUTOR:
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
abelenqc@hotmail.com
10 de mayo del 2008
PIURA-PERÚ
Derechos Reservados.
No pesques en mi arena no escarbes en mi mar
no espulgues mi memoria, no quiero recordar.
Yo te amé como el ave que ingenua y ciega canta
en la boca del tigre al pie de su garganta.
Dejaste que probara del néctar de tu miel,
como insecto - goloso- me hundí bajo tu piel.
Cabían tus planetas en mis manos abiertas,
y tú eras la anfitriona del amor y sus puertas.
El cielo me mostraba la luz de tu lucero,
mientras tú me cegabas al decirme: ¡te quiero¡
Como terco palomo, en alado derroche,
ardiente te colmaba de ensueños cada noche.
Tú ardías exaltada yo andaba electrizado,
y en la cruz pasional todo fue consumado.
La senda del calvario fue la gloria de un hombre,
y al contrario en tus ojos .. fue enterrado mi nombre.
¡No pesques en la arena no escarbes en el mar
verduga es la memoria, mejor es olvidar!.
¡Más fiero es el peligro de hurgar en el pasado,
que buscar esmeraldas al centro de un tornado!.
Altivos son sus ojos, mortal es su mirada,
filosa y penetrante punzante como espada.
Porque yo era el esclavo de todos sus desvelos,
complaciente fui el genio puntual de su anhelos.
Sin embargo yo amaba la flama de su hoguera,
decorada de flores y ardiente en primavera.
Y la amé como aquella plantita de maíz,
que sembrada en arena muriendo está feliz.
Y la amé como el oso que inverna en las praderas
yo invernaba en sus brazos y atado a sus caderas.
Nunca supe por cierto como nace el amor,
solo sé que ya muerto, resucita en dolor.
Y es el colmo de un árbol soñar con una estrella,
como el colmo de mi alma seguir pensando en ella.
No pesques en mi arena no escarbes en mi mar,
que al ver mi triste historia, el cielo va a llorar.
AUTOR:
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
abelenqc@hotmail.com
10 de mayo del 2008
PIURA-PERÚ
Derechos Reservados.
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