Ictiandro
Poeta adicto al portal
Sobreviví
al holocausto
de mis afectos
sin lágrimas
ni alma,
corazón desecho
maniatado
por conjuros
del silencio
de lengua
estrangulada.
El canto
de un gemido
es sorda
propaganda
de cuanto
se pierde
sin remedio,
hay fuego fatuo
e imposible
en cráneo
descerebrado
y entrañas
derramándose,
la viscosidad
se esparce
en alaridos
sin nombre
en los pasillos
del pasado
empañando
los espejos.
La huida
fue carnaval
sin música
salvo los gritos
de carótida
cercenada
por caricias falsas
y un auto
amordaza los ojos
con esperanzas
tan distantes
como la cara
oculta de la luna.
Mienten
mis costillas
alojadas
en la intemperie,
menoscabando
el paseo
de los transeúntes
recordándoles
el común destino
al acercarse
con sus carcajadas.
No es veredicto,
solo una forma
más de perder
el tiempo
Me voy
Ya me fui
Donde estoy
no sé
lo que soy,
tal vez
la mancha
en la pared
oculta
por capas
de pintura.
al holocausto
de mis afectos
sin lágrimas
ni alma,
corazón desecho
maniatado
por conjuros
del silencio
de lengua
estrangulada.
El canto
de un gemido
es sorda
propaganda
de cuanto
se pierde
sin remedio,
hay fuego fatuo
e imposible
en cráneo
descerebrado
y entrañas
derramándose,
la viscosidad
se esparce
en alaridos
sin nombre
en los pasillos
del pasado
empañando
los espejos.
La huida
fue carnaval
sin música
salvo los gritos
de carótida
cercenada
por caricias falsas
y un auto
amordaza los ojos
con esperanzas
tan distantes
como la cara
oculta de la luna.
Mienten
mis costillas
alojadas
en la intemperie,
menoscabando
el paseo
de los transeúntes
recordándoles
el común destino
al acercarse
con sus carcajadas.
No es veredicto,
solo una forma
más de perder
el tiempo
Me voy
Ya me fui
Donde estoy
no sé
lo que soy,
tal vez
la mancha
en la pared
oculta
por capas
de pintura.
::