Los neones alumbran
tu figura al subir las escaleras.
Lo soñé en la penumbra
de un bareto cualquiera.
Lo demás te lo cuento sin espera.
Hueles bien, te me pegas
y mi pelo y el tuyo se confunden
en miradas secretas.
Las palabras abducen...
Embriagados... ¡que suban el volumen!
¡Que me busquen en Google!
Sólo existo sumido en nuestro círculo;
sólo tú me seduces;
es tan fuerte este vínculo:
desató la locura en mi vehículo.
¡Brisa fresca! ¡Qué estímulo!
Ha llegado la noche y traje abrigo,
un jersey no es ridículo.
Alzo el vaso y te digo:
"por lo mismo otra vez: estar contigo".
Me despierta mi amigo.
Se ha encendido otro estúpido cigarro;
que lo aparte le exijo,
no lo fume a mi lado.
Ya sin humos termina mi relato.
Todo ha sido inventado,
cosas que se me ocurren, pero mira,
tan real como El Faro
o la presa de Chira
son los versos de aquel que no te olvida.
tu figura al subir las escaleras.
Lo soñé en la penumbra
de un bareto cualquiera.
Lo demás te lo cuento sin espera.
Hueles bien, te me pegas
y mi pelo y el tuyo se confunden
en miradas secretas.
Las palabras abducen...
Embriagados... ¡que suban el volumen!
¡Que me busquen en Google!
Sólo existo sumido en nuestro círculo;
sólo tú me seduces;
es tan fuerte este vínculo:
desató la locura en mi vehículo.
¡Brisa fresca! ¡Qué estímulo!
Ha llegado la noche y traje abrigo,
un jersey no es ridículo.
Alzo el vaso y te digo:
"por lo mismo otra vez: estar contigo".
Me despierta mi amigo.
Se ha encendido otro estúpido cigarro;
que lo aparte le exijo,
no lo fume a mi lado.
Ya sin humos termina mi relato.
Todo ha sido inventado,
cosas que se me ocurren, pero mira,
tan real como El Faro
o la presa de Chira
son los versos de aquel que no te olvida.