L
lluvia
Invitado
Su soberbia es infinita,
pero es un eterno enamorado;
aunque mire con desdén el caer.
Es un anarquista en delirio; no obstante,
controla cada uno de mis latidos.
Se que llora por dentro cuando sonríe, y nunca calla
al hablar de absolutamente nada. Creo que lo hace
por quebrar el silencio que lo llena;
tengo miedo a provocarle.
Es un fausto mezquino, y su inclemencia
es agotadora, pero lo quiero.
Lo quiero, desde la punta de su cabello
hasta la extensión de los dedos de sus pies.
Es un casquivano; su vida es frívola, y el,
el es como el aire revoltoso, pero su inquietud
es tranquilizante. Tira migajas en el suelo, y como miserable
voy corriendo; por que, para mi
cada trozo es como miel.
Se que cada movimiento suyo es súbito,
y tengo que valerme del segundo.
Ese es el quinto sol, los voy contando dos en dos; presiento
que no tiene pareja, y cuando se gaste su luz
mi fin esta después de ella.