chc
Christian
A Rosana.
A veces yo contengo la esperanza.
Por eso de que para algunos
vale tan poco como la memoria.
Entonces
por miedo a que la rechacen,
o que caiga en manos que acaparan,
o la apaleen
con la excusa del pueblo por el pueblo
la anudo en la garganta.
Ella,
a pesar de la esperanza
de la que no hago alarde,
es lo más parecido
al nudo en la garganta.
Yo sé que es mía
y es mía de muchas formas,
a veces cuidando las formas
y otras mas bien amorfas.
Es mía cuando se asusta
de la casa a oscuras,
del silencio desmedido,
o cuando se apura
para no llegar tarde.
Es mía con destreza
y es mía por culpa de ella.
Es mía cuando está decorada
como una torta de casamiento,
y más cuando sólo viste
mi ropa de talle grande.
Siempre la contengo.
Pero a veces
ella desata el nudo
y se me escapa
vestida de esperanza.
A veces yo contengo la esperanza.
Por eso de que para algunos
vale tan poco como la memoria.
Entonces
por miedo a que la rechacen,
o que caiga en manos que acaparan,
o la apaleen
con la excusa del pueblo por el pueblo
la anudo en la garganta.
Ella,
a pesar de la esperanza
de la que no hago alarde,
es lo más parecido
al nudo en la garganta.
Yo sé que es mía
y es mía de muchas formas,
a veces cuidando las formas
y otras mas bien amorfas.
Es mía cuando se asusta
de la casa a oscuras,
del silencio desmedido,
o cuando se apura
para no llegar tarde.
Es mía con destreza
y es mía por culpa de ella.
Es mía cuando está decorada
como una torta de casamiento,
y más cuando sólo viste
mi ropa de talle grande.
Siempre la contengo.
Pero a veces
ella desata el nudo
y se me escapa
vestida de esperanza.