No puedes
pedirle al tiempo que te lleve
sin antes recoger las lágrimas
de ojos más que tuyos,
implorando una vez, un lugar.
No puedes
abandonar el combate ni dejar de domar
el carácter del daño sin dueño.
Transitar caminos cada vez más difíciles
untarte de indiferencia
o desaparecer del escenario de los sentidos,
cuando te buscan
cuando con pretensión de quererte,
leen de la palabra amor tu nombre.
No puedes
el refugio tan lejos construido mantener,
para que de espaldas a ti
pernoctes sin regresar al sueño
hace años congelado.
A veces cuando te miro y no te veo,
mi corazón se desgrana
te siente inalcanzable sobre restos de la huida
de hambrientos silencios.
Huérfanos.