zulcas
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la hora de la siesta
me senté al costado de
la fuente.
Bolitas de cristal flotaban
silenciosas.
Frágiles en una sombra
se abrían.
Vaivén que flotaba
deambulando quietudes
en la tarde.
Me quedé ahí en medio del
silencio.
Contemple callada,
dejando que se pierda
en ese remanso azul.
¡Pensé que eras tú que
regresabas!
¡Vana ilusión!
Era simplemente la sombra
de mi cuerpo.
Jugando con el viento
a las aguas se abrazaba.
Zulcas
me senté al costado de
la fuente.
Bolitas de cristal flotaban
silenciosas.
Frágiles en una sombra
se abrían.
Vaivén que flotaba
deambulando quietudes
en la tarde.
Me quedé ahí en medio del
silencio.
Contemple callada,
dejando que se pierda
en ese remanso azul.
¡Pensé que eras tú que
regresabas!
¡Vana ilusión!
Era simplemente la sombra
de mi cuerpo.
Jugando con el viento
a las aguas se abrazaba.
Zulcas
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